¿Alemania elige a un camino independiente en la UE?

Con miras a las elecciones europeas, los países participantes de la UE tratan de decidir su futuro y determinar el camino que quieren seguir. Hasta ahora se han presentado repetidamente las razones de que los ultraderechas puedan obtener suficientes escaños y tomar liderazgo en la Unión Europea. Y todo esto tenía una explicación. Los líderes actuales de la UE tiran la toalla, y es un misterio lo que va a pasar…
Por ejemplo, resulta que Alemania ha optado por el unilateralismo y elegido un camino independiente en la UE. Tales países europeos como España, Francia, Polonia, Bélgica y Grecia han llegado a esta conclusión a tenor de las decisiones adoptadas recientemente por Alemania en materia de defensa, política energética, industrial o migratoria. Y las razones para tales suposiciones y esa preocupación no faltan.
En primer lugar, en enero pasado, resultó que Alemania quiso abandonar la Unión Europea. El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD, en alemán) amenazó con llevar a cabo una campaña para la salida del país germano del proyecto de integración europeo, el llamado “dexit”.
En segundo lugar, son las ideas originales del gobierno alemán sobre la política de migración: apertura de sus fronteras a migrantes y refugiados alterando con ello los acuerdos de Dublín y poniendo en jaque el sistema Schengen.
En tercer lugar, la decisión de Alemania de poner el veto a las exportaciones de armas a Arabia Saudí ignorando los efectos de esa decisión en la industria europea.
Otro motivo de preocupación sobre la independencia de Alemania para tomar decisiones dentro de la UE es la construcción del Gasoducto Nord Stream 2, con el que Alemania se proveerá directamente de gas ruso en perjuicio de los países que hasta ahora son tránsito.
También recientemente, se ha podido comprobar que las relaciones entre las principales fuerzas motrices de Europa, el llamado eje franco-alemán, se están deteriorando. Y podemos asumir que esto se debe a la falta de apoyo real de Alemania para las reformas propuestas por el presidente Emmanuel Macron, que, a su vez, debilita el propulsor europeo.
Pero sean cuales sean las decisiones de Alemania, aún mantiene su apuesta por una Europa con más capacidad de negociación y más presencia en el mundo durante mucho tiempo.
Como se dice, el tiempo lo dirá …

Como Alemania y los Estados Unidos discutieron…

Últimamente hemos escuchado sobre las tensas relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea. Y esta vez hemos observado la volátil situación en la Conferencia de Seguridad de Múnich, que se celebró del 15 al 17 de febrero de 2019.
El tema de preocupación en la conferencia fue el futuro de las relaciones transatlánticas, ya que Europa aspira a convertirse en una independiente de la influencia de Donald Trump. Sin embargo, ahora la UE no está en condiciones de hacerlo. Hoy en día, la Unión Europea se ve muy débil. La UE depende de los Estados Unidos en el campo de la economía y la seguridad, por eso es poco probable que pueda tomar el camino independiente. Además, la Unión Europea está pasando por un período muy difícil: la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, las elecciones anticipadas en España, la inestable situación en Francia…Por cierto, el presidente francés Emmanuel Macron se negó a venir a Múnich por la tensa situación en el país. Y por eso, Angela Merkel tuvo que responder por sí sola a las críticas de los Estados Unidos.
Les recuerdo que la política de Washington ha dejado de basarse en la protección de la unidad de los países occidentales. Al contrario, promueve la política de división. Los Estados Unidos de Trump ponen a Europa ante un serio dilema: encontrar la fuerza para convertirse en un jugador independiente, o convertirse en un juguete de los intereses extranjeros. Durante el gobierno de Donald Trump los Estados Unidos se consideran a Europa como un rival, y no como un socio. Así lo informó el vice presidente estadounidense Mike Pence en la conferencia, dando a entender que los EEUU siguen encabezados por el mundo occidental.
Angela Merkel tuvo que dar un discurso rígido, aunque fue el aliado fiel de Washington durante más de medio siglo en el continente europeo. Todo ello pone de relieve el estado negativo de las relaciones transatlánticas.
La canciller alemana criticó duramente las expresiones de Mike Pence. Por ejemplo, respecto al comercio declaró que estaba impresionada por las recientes acusaciones de la administración de Trump, que indicaban que los automóviles europeos representaban una amenaza para la seguridad nacional. “Si estos autos se convierten de repente en una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, nos parece espantoso. Todo lo que puedo decir es que estaría bien que consigamos llegar a verdaderas negociaciones”, afirmó Merkel durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. Además, criticó la ruptura del acuerdo entre los EEUU e Irán, la retirada de las tropas de Siria y Afganistán, y expresó su opinión, por supuesto, sobre el Nord Stream – 2.
Merkel había pronunciado un discurso que bien podría considerarse el mejor de su carrera. Su discurso recibió una ovación de pie. Tal vez, esta crítica a Donald Trump les gustara a los participantes de la conferencia.
Sin embargo, Trump utilizaba las garantías de seguridad en Europa como una ventaja, amenazando salir de la OTAN. En este sentido, Merkel expresó su apoyo a la alianza del Atlántico del Norte. “Necesitamos la OTAN como garante de nuestra seguridad”, declaró Merkel.
Ahora podemos decir con seguridad que las relaciones entre los países occidentales, en primer lugar, entre Alemania y los Estados Unidos, se están volviendo cada vez más complejas. No solo se refiere al hecho de que Washington está tratando de recuperar su liderazgo en la arena mundial, sino que los países líderes de la UE, Alemania y Francia, ya no pueden cambiar a Europa. El presidente galo tiene muchos problemas internos en su país, y la canciller alemana se está preparando para abandonar su cargo en el futuro próximo. Y el Brexit solo agrava el estado de asuntos en la Unión Europea.
Espero que la UE pueda resistir los desafíos y las críticas de la administración de Donald Trump, y no permita que los estadounidenses construyan una Europa nueva, intentando al mismo tiempo aislar a Alemania y Francia…

Se repite la historia… ¿Qué le espera a Venezuela?

La situación en Venezuela sigue agravándose cada día. En los últimos años, la vida de venezolanos se caracteriza por el empeoramiento de la situación social y económica. La enorme inflación, la devaluación del bolívar y el desempleo masivo no contribuyen a un mejor nivel de vida en el país. En busca de una vida mejor cientos de miles de venezolanos emigran a los países vecinos, incluso Colombia, que hasta hace poco era aún menos próspera que Venezuela. Se puede decir, la población sobrevive en ese entorno.
Entonces, el 23 de enero en Venezuela se organizaron las manifestaciones públicas a propósito de la conmemoración del 61º aniversario del 23 de enero de 1958, cuando se produjo el derrocamiento del general Marcos Pérez Jiménez, líder del último gobierno militar que tuvo Venezuela. Durante una marcha de protesta, el presidente de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela y líder de la oposición, Juan Guaidó, se proclamó “presidente encargado” del país. Inmediatamente después de su anuncio, el jefe de la Casa Blanca reconoció oficialmente al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como “presidente interino” de Venezuela. Esto no es una casualidad. Quizás, sea provechoso para los EE.UU. Es fácil de controlarle y darle sus propios órdenes. Además, Guaidó tiene las relaciones estrechas con el gobierno estadounidense. No hay ningún secreto que en diciembre Guaidó viajó a la consulta en los EE.UU., Brasil y Colombia, y tomó su decisión de proclamarse presidente interino de Venezuela tras una conversación telefónica con el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, quién antes había prometido su reconocimiento por parte de Washington. Juan Guaidó estudiaba en una de las prestigiosas universidades estadounidenses, y su familia ahora vive en Florida.
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A su vez, la Unión Europea aumentó la presión contra Venezuela. Los líderes de Alemania, Francia, España y Reino Unido han dado 8 días al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para que convoque “unas elecciones libres y trasparentes”. Los líderes europeos consideran que el Parlamento de Guaidó es uno de los órganos legalmente elegidos en Venezuela. Muchos países de la UE y los EE.UU. llamaron las elecciones presidenciales del 20 de mayo 2018 falsificadas, y condenaron la inauguración de Maduro del 10 de enero. Más tarde, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no descartó una intervención militar de Washington en la crisis política en Venezuela.
Pero al mismo tiempo, no hay que olvidar que el presidente en ejercicio venezolano, Nicolás Maduro, tiene su parte de culpa. Durante su período del gobierno, Maduro llevó a su país a una terrible crisis económica. En la República se observa una enorme carencia de productos básicos, inflación elevada, pobreza y desesperanza, altas tasas de delincuencia, la emigración masiva de la población y las sanciones internacionales. Y esa crisis política, económica y social atribuyó a que el gobierno estadounidense actuara en sus propios intereses, interfiriendo en los asuntos internos de la República.
La historia contemporánea está plagada de ejemplos de la intervención de un estado fuerte o una coalición de estados en los asuntos internos de otro estado. Por lo general, nunca pasó nada bueno. Un ejemplo reciente fue la situación en Ucrania en 2014. En aquel momento también se planteó un ultimátum al actual gobierno, lo que dio lugar al cambio de un régimen totalitario con un toque de oligarquía a otro, al deterioro de las condiciones de vida de la población y al deterioro de la situación económica en el país. Y lo más importante, esto provocó la guerra interminable, a la cual el actual gobierno no puede o no quiere poner fin, y que se utilizará activamente en las próximas elecciones presidenciales.
Sin duda, la situación en Venezuela repita la de Ucrania, quiero decir, la posibilidad de que se libre una guerra civil. Pero no podemos esperar, que un cambio drástico del gobierno mejore la situación política interna. Quiero creer, si eso ocurre, solo pacíficamente: como resultado de las elecciones. Probablemente, el nuevo gobierno atienda principalmente las necesidades de sus patrocinadores, los Estados Unidos…

¿Qué le espera a Europa en el nuevo año?

Este año Europa pueda ser afectada por graves conmociones. “Chalecos amarillos” en Francia, el doloroso divorcio de Gran Bretaña y Bruselas, el anuncio de Merkel sobre su retiro de la política. Creo que la Unión Europea está perdiendo su poder gradualmente …

En 2019, la Unión Europea se enfrentará a cambios significativos. Las próximas elecciones europeas se celebrarán del 23 al 26 de mayo de 2019, y algunos expertos prevén que éstas pueden incrementar la influencia de los partidos derechistas. Los cambios también afectarán a los ejecutivos de la UE: la Comisión Europea elegirá al nuevo presidente de la Comisión Europea, que será designado en noviembre para un período de cinco años.
Además, los grandes países de la Unión Europea, Francia y Alemania, tienen ahora graves problemas internos. Por ejemplo, las protestas masivas que asolaron a Francia a finales de 2018, han representado un duro golpe al presidente francés. Emmanuel Macron estaba a un paso de la dimisión. Pero su equipo logró evitar que la Quinta República se cayera por sus ingentes esfuerzos. Las acciones de los “chalecos amarillos”, que inicialmente se opusieron al aumento de los precios de la gasolina, y luego expresaron su insatisfacción con la situación social en Francia, comenzaron el 17 de noviembre. Y aún así continúan las protestas masivas. La octava ronda de las manifestaciones se llevó a cabo el 5 de enero. Las protestas masivas están acompañadas por enfrentamientos de manifestantes con la policía, disturbios e incendios de automóviles, destrucción de tiendas y bancos. Mientras tanto, las protestas se extendieron a otros países europeos. Por lo tanto, los “chalecos amarillos” ya están en plena marcha en Bélgica, los siguientes en la línea son los Países Bajos, Alemania y otros vecinos de Francia.
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Sin embargo, algunos expertos indican, que en 2019 Francia pueda convertirse en el punto más caliente de Europa, desde donde el clima de protesta se extenderá por todo el mundo. Y luego, la Unión Europea tendrá que acostumbrarse a la vida en el volcán, porque muchos países de la UE tienen el nivel de vida mucho más bajo que en Francia. Pongamos por caso, Bulgaria o Rumania.
No te olvides del flujo de refugiados a Europa, que solo se intensificó a principio del año. ¿Soportarán Francia y el resto de la Unión Europea la afluencia de personas que necesitan ser alojadas, alimentadas, provistas de trabajo y beneficios sociales?
Se puede ver, que no todo está bien en Gran Bretaña. El doloroso Brexit, que dividió el país, no es un buen augurio para los ciudadanos de este país. Pero la Unión Europea también resultará afectada por este paso de Gran Bretaña, ante todo, la organización enfrentará serias dificultades económicas. Es posible que el Brexit afecte a toda la economía global. Además, la salida del país de la UE puede llevar a un efecto dominó: otros países descontentos seguirían a Londres. Y luego la poderosa Unión Europea, que en 2018 incluso pensó en crear un ejército unido, se convertiría en una organización que colapsaría en cualquier momento …
Es bien sabido, que las cosas en Alemania no van bien. Angela Merkel anuncia que éste será su último mandato como canciller alemana y no volverá a presentarse a la reelección en 2021. La posible candidatura para reemplazar a Merkel como líder de la UDC podría ser la Secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer. En ese contexto, el gobierno alemán no parece muy estable.
A pesar de los desafíos, hoy en día la Unión Europea necesita unirse para superar todas las dificultades temporales y volver a la prosperidad.

Francia, el nuevo enfermo de Europa

En los últimos años Varsovia se ha enfrentado con París que critica abiertamente a las reformas judiciales polacas que, según la opinión del gobierno francés, violan los principios fundamentales de la democracia de la Unión Europea.
Hoy en día, Francia atraviesa una grave crisis, y Polonia decidió no dejar pasar esta oportunidad de agudizar más las tensiones entre ambos países y llamó a Francia “the sick man of Europe” (el enfermo de Europa). Lo dijo el ministro de las Relaciones Exteriores de Polonia, Jacek Czaputowicz.
“Francia es el enfermo de Europa, es un lastre para Europa, mientras que Polonia es su punto brillante”, declaró el ministro.
Según su opinión, algo no está bien en Francia. Todo ello confirma el ataque terrorista en Estrasburgo que causó la muerte de cinco personas, así como las protestas de los chalecos amarillos. Al mismo tiempo, la retirada de las reformas estatales por parte del presidente francés, Emmanuel Macron, es algo muy triste.
La crítica de Czaputowicz refleja las largas controversias entre los países desde que en 2015 el partido populista de derecha Ley y Justicia (PiS) llegó al poder en Polonia. Un poco más tarde, Macron criticó las reformas judiciales de Polonia que según la Unión Europea, representan una amenaza para la independencia del poder judicial. Pero incluso antes de que Macron llegara al poder en 2017, las relaciones entre Francia y Polonia fueron tensas. Esto ocurrió en 2016, cuando Polonia decidió romper un contrato con Airbus por la compra de 50 helicópteros Caracal, valorado en unos 3.000 millones de euros.
Aunque Polonia tiene malas relaciones no solo con Francia, sino también con otros países de la UE. En primer lugar, es el problema de la distribución de los inmigrantes. Polonia se niega categóricamente a aceptar a los inmigrantes, allegando las amenazas terroristas.
En segundo lugar, no se puede olvidar el conflicto de Polonia con Alemania, cuando el gobierno polaco reclamó reparaciones a Alemania por la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, durante mucho tiempo Polonia ha violado los principios de la solidaridad europea. En 2003 apoyaba la operación militar de los Estados Unidos en Irak. Aunque todavía el gobierno polaco sigue orientándose más a Washington, que a Bruselas. Y la reciente visita de Donald Trump a la capital de Polonia confirmó las relaciones especiales entre estos países.

Además, Polonia es uno de los mayores receptores de subsidios europeos, cuyo crecimiento económico se debe en gran parte a la asistencia económica de la UE durante muchos años. Pero al mismo tiempo, Varsovia trata de perseguir su propia política interna e incluso extranjera, que va a menudo en contra de la opinión de Bruselas.
Por lo tanto, no me gustaría que la UE estuviera al borde de la guerra a causa de ese país desagradecido…

EEUU vs Francia: ¿una batalla por la dominación mundial o erosión del orden mundial?

La creación de un ejército europeo plantea más interrogantes y conflictos entre los líderes europeos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, es el principal promotor de esta idea. Según su opinión, Europa debe crear su propio ejército para protegerse no solo de China y Rusia, sino también de los EE.UU. “No protegeremos a los europeos si no decidimos tener un verdadero ejército europeo…debemos tener una Europa que se defienda a sí misma sin depender de Estados Unidos”, sostuvo el mandatario francés. Sin duda, eso provocó un conflicto entre los líderes de Francia y los Estados Unidos.
Entonces, Trump dijo en Twitter que tales declaraciones de Macron son “muy insultantes”.
Pero hace apenas un año, Trump dio a entender que los aliados europeos de la OTAN no podían contar con los EEUU en la esfera de la seguridad europea.
Trump nunca quiso enfrentarse con Europa por la dominación militar. Es más importante para él que los líderes europeos de la OTAN compren más armas estadounidenses. Y por eso no le gusta a Trump el asunto de la creación de un ejército europeo.
Asimismo, Macron expresó su punta de vista. “No quiero que los europeos aumenten su presupuesto de defensa para comprar armas americanas u otras. Si aumentamos el presupuesto es para construir nuestra autonomía”, declaró el mandatario galo.
Por lo tanto, Macron no quiere que los estadounidenses tengan dinero europeo. Qué se queden en Europa. Todo el mundo sabe que Francia es uno de los productores de arma más grandes en Europa, y el líder francés trata de sacar ventaja de esto. Además, el mandatario galo posiciona ahora como el ferviente partidario de la UE en el complejo entorno actual: Brexit, la crisis migratoria, el crecimiento de los ultraderechistas, y falta de la libertad de palabra.
Pero no hay que olvidar que en julio Trump llamó a la Unión Europea “enemigo de los Estados Unidos”… La preocupación de Trump no es una casualidad.Entiende muy bien que su estrategia de la destabilización de la UE tiene un efecto negativo. A pesar del Brexit, la UE es solidario como nunca antes. Además, Washington ve que la industria de defensa europea está en peligro, y que finalmente pueda cerrar el mercado de la UE para las exportaciones de los Estados Unidos.
Además de opositores de la idea de la creación de un ejército europeo, hay los defensores. Por ejemplo, Angela Merkel, la canciller de Alemania, apoyó la propuesta del presidente de Francia y declaró que la creación de un ejército europeo real debería llegar como complemento de la Alianza Atlántica. Y pronto podremos verificar sus palabras. Es que, Alemania tendrá que comprar cazas para finales de año. Veamos, si ella elija a los proveedores europeos o compre cazas furtivos estadounidenses F-35, como lo hizo Bélgica…
Creo que el presidente estadounidense ya les dio a entender a los líderes europeos que las autoridades estadounidenses actuales era aún menos predecibles que parecía a primera vista. Y pueda deteriorar las relaciones con sus socios en su favor. Y ahora 3 principales jugadores de la UE apoyan la idea de la creación de un ejército europeo en contra de los deseos de los Estados Unidos: el presidente de Francia, la canciller de Alemania y el presidente de la Comisión Europea.
No quiero que tales conflictos de Washington con sus aliados europeos perjudiquen la seguridad europea…

¿Un guiño al pasado o nuevo medio de enriquecimiento?

Los días 11 y 12 de octubre de 2018 el presidente de la República Federal de Alemania Frank-Walter Steinmeier se encontraba de visita en Grecia. Su visita coincidió con el 74 aniversario de la liberación del pueblo griego de la ocupación nazi. Según el diario Der Spiegel, Atenas vuelve a reclamar a Berlín €376 millones como compensación por la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Este artículo del diario alemán nos dice que el Parlamento griego examinará este documento a corto plazo. Atenas pretenden alcanzar el reconocimiento de la deuda en la arena internacional. Al mismo tiempo, en los círculos políticos se reconoce que sea muy difícil lograrlo.
Aunque Grecia se une a Polonia, que también presenta reclamaciones financieras a Alemania por la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial, y a Estonia y Letonia, que hacen mismas demandas a Rusia como la heredera de la URSS. Originalmente todo lo presenta como la recuperación de la justicia histórica. Pero se puede suponer que el deseo de los países pobres de la UE a recibir estas compensaciones se debe a la situación económica difícil en esos países y unas preocupaciones por la reducción de subvenciones de la UE en el futuro.
En marzo la Unión Europea propuso reducir la financiación de algunos programas de los países de Europa Oriental en el presupuesto para 2021-2027. Según The Financial Times, Polonia recibirá del presupuesto europeo en un 23% menos tras perder casi €20 millones. Estonia y Letonia recibirán en un 24% menos también. Se espera que la UE revisará sus criterios de financiación.
Cabe suponer que esta situación impulsa a Varsovia, Atenas, Tallin y Riga a encontrar fuentes alternativas de financiación de sus presupuestos. Y los gobiernos de estos países consideran que la solución al problema futuro se basa en las demandas de reparaciones. Acciones similares por parte de Polonia y Grecia puedan ser chantaje contra Alemania. Y no hay que olvidar de la fuerza motriz en la Unión Europea, y ¿quién está detrás de esta iniciativa de la reducción de los pagos a los países de la UE?
Tal situación puede llegar a ser otro problema de la comprensión mutua entre los países participantes de la Unión Europea. Y cuanto más cerca el año 2021, el problema de la reducción de la financiación de unos países solamente reforzará las divisiones entre los estados miembros de la Unión Europea de diversos niveles del desarrollo económico.

Continúan los escándalos en Europa por la crisis migratoria

La crisis migratoria se convierte en unas controversias entre los países de la Unión Europea.
Los días 8 y 9 de octubre en Lyon (Francia) los ministros de Interior de los 6 mayores países de la UE (G6) (Alemania, Francia, España, Italia, Gran Bretaña y Polonia) participaron en una reunión, la agenda de la cual fue la crisis migratoria. Sin duda, querría mucho resolver este problema una vez para siempre. Pero al parecer, no esta vez.
El primer día de la reunión podemos ver las tensiones entre los participantes de la cumbre. El vicepresidente del Gobierno italiano y ministro del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, consideró el lunes que España se estuvo quedando sola en su política migratoria y se preguntó “cuánto tiempo podrá aguantar a un ritmo de llegadas de 700 inmigrantes clandestinos al día”.
Además el gobierno italiano intenta renunciar a la acogida de los refugiados y modificar los tratados de la inmigración. Matteo Salvini amenaza con cerrar los aeropuertos a los refugiados que regresan de Alemania. A pesar del tratado de Dublín que permite reenviar a los inmigrantes ilegales al país por el que entraron en la Unión Europea. Por otra parte, a mediados de septiembre el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, dijo que se había llegado a un acuerdo con Italia para devolución de solicitantes de asilo que se encuentran en la frontera de Alemania con Italia. Pero hasta la fecha este tratado no se ha firmado y, tal vez, no se firme.
Pero aún así, Francia está tratando de convencer a Italia de abandonar su “política de puertas cerradas”. El primer ministro francés, Edouard Philippe, le alienta a Matteo Salvini a que comience a trabajando en “la posición común de la Unión Europea” al asunto de la acogida de los inmigrantes. Probablemente, esto no funcione. Ya que todos recordamos el reciente conflicto entre Salvini y la administración del presidente francés, E.Macrón. A fines de agosto, Salvini criticó duramente a Macrón, calificándolo de “hipócrita” por rechazar a los inmigrantes mientras pontifica a otras naciones sobre la política de “fronteras abiertas”. Y agregó: ¿Es esta la Europa solidaria y que acoge de la que habla Macrón y los buenistas? Antes de dar las lecciones a los demás, invitaría al hipócrita presidente francés a reabrir sus fronteras y acoger a los miles de refugiados que había prometido recibir”.
En su torno, en junio el líder francés acusó a Salvini de “cinismo e irresponsabilidad”, después de que Italia decidiera cerrar sus puertos a los barcos de rescate humanitarios en el Mediterráneo. La semana pasada el ayudante de Macrón le acusó a Salvini que éste vivía de la crisis migratoria y bloqueaba todos los intentos de elaborar una política migratoria común de la UE.
Sin embargo, no puede decirse que Salvini no tiene aliados en París. Antes de viajar a Lyon, se reunió en Roma con la jefe del Frente Nacional, Marine Le Pen, quien había llegado a la conferencia sobre el Crecimiento económico y las perspectivas sociales en Europa de las naciones. La líder francesa de los ultraderechistas decidió unirse con Salvini para ganar las elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2019. Juntos pretenden llevar a cabo una ” la revolución del buen sentido” en la Unión Europea.
Hay que reconocer que la crisis migratoria está lejos de resolverse en casi todos los países de Europa. Y cada día éste solamente agudiza. Diariamente miles de refugiados de Oriente Medio y África penetran en la Europa próspera en busca de la vida mejor y más cómoda. Algunos países de la Unión Europea ya están tratando de resistir activamente, construyendo las cercas altas con alambre espinoso. Sin embargo, estos obstáculos ya no pueden detener los flujos migratorios.
Y no me gustaría que la crisis migratoria estuviera fuera de control y dañara de alguna manera a la comunidad europea, y finalmente, condujera a una división de la Unión Europea…

Los derechistas que no tienen siempre razón

La Unión Europea (UE) está preparando al enfrentamiento con los partidos de derecha en las próximas elecciones en mayo de 2019. El Parlamento Europeo puso fin a la financión de dos fuerzas políticas ultranacionalistas debido a que no habían logrado demostrar que cumplieran todos los criterios, en particular, la presencia real en al menos 7 países de la UE: el partido político europeo de extrema derecha Alianza por la Paz y la Libertad (ADF, por sus siglas en inglés) y la Alianza Europea de Movimientos Nacionales (AEMN). La presidente de la última, Béla Kovács, siendo la diputada del Parlamento Europeo, fue sospechosa de haber espiado para Rusia. El presidente de la Alianza por la Paz es Roberto Fiore, político italiano de extrema derecha; su vicepresidente es Nick Griffin, un político británico de ideología nacionalista.
Estas dos agrupaciones no afectaban gravemente a la situación política en Europa. Sin embargo, hoy en día los representantes de las élites gobernantes en muchos países europeos temen la competencia con los representantes de los partidos de derecha en las elecciones comunitarias en mayo próximo. The Guardian les pidió a los demócratas europeos que impidieran la toma del poder por los derechistas.
Tal vez, sea tarde. Actualmente los partidos de nacionalistas de derecha han reforzado sus posiciones en tales países, como Italia, Austria, Alemania, Francia, Hungría y Suecia. El partido antiinmigración Alternativa para Alemania, Frente Nacional de Francia, la Liga Norte italiana y Jobbik, el partido nacional de Hungría, están preparando para las elecciones parlamentarias. Los Demócratas de Suecia, un partido político de derecha populista, le obligaron a dimitir al primer ministro del país después de las elecciones al Parlamento Europeo.
Y los ciudadanos europeos votan cada vez más por estas fuerzas políticas. ¿Por qué? A pesar de todas las contradicciones entre los nacionalistas de derecha europeos, el rechazo de la inmigración masiva a sus países y la aversión a la Unión Europea les reúne a esos grupos. La agenda migratoria ha sido un componente principal del éxito de los nacionalistas en los siguientes países: Francia, Alemania, Suecia, Hungría y Austria. Los políticos nacionalistas pudieron aprovechar la situación con los flujos de refugiados de Siria y del Oriente Medio.
Otra causa del éxito de los derechistas en Europa ha sido la imposición de Bruselas de su voluntad. Entonces, el líder del partido político nacionalista de Bélgica el “Vlaams Belang”, Tom Van Grieken subrayó que los responsables europeos dieron sus órdenes a nuestra emigración, lo que significaba que los países miembros de la Unión Europea tenían poca influencia.
Es muy importante que los nacionalistas puedan convertirse en un instrumento de terceros de destrucción y radicalización de Europa. Me vienen a la mente las relaciones de Marine Le Pen con el gobierno de Rusia. Cabe señalar que a Washington le interesa mucho la política de los derechistas europeos. Recientemente el ex consejero del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Bannon, ha visitado algunos países europeos donde se reunió con los líderes de los partidos nacionalistas. Steve no ha ocultado su objetivo – unir a los ultraderechistas en Europa para ganar las elecciones al Parlamento Europeo.
Independientemente de si los nacionalistas europeos pueden crear una fuerza influyente en el Parlamento, el proceso de la reformación de Europa ya ha comenzado. Y me parece, eso esté bien para los europeos. De otro modo, no hay que explicar los éxitos de los derechistas en las elecciones en muchos países europeos…

Otra evidencia de la falta de unidad en la UE

Desde 2015 el flujo migratorio no controlado ha sido uno de los principales objetivos de la Unión Europea. Pero, por desgracia, no hay la unidad de puntos de vista dentro de la UE en resolver el problema migratorio.
Recientemente hemos sido testigos de otra violación de la ley de migración en Italia. El lunes el consejo de ministros italiano ha aprobado una seria de las medidas duras contra la migración, el llamado decreto Salvini, por el nombre del Ministro del Interior italiano y vicepresidente del Gobierno.
“Estoy feliz. Un paso adelante para hacer que Italia sea más segura. De las palabras a los hechos”, escribió Salvini en sus redes sociales.
El decreto establece que el inmigrante que pide asilo y que comete un delito grave, como por ejemplo actos de terrorismo o abuso sexual, será expulsado inmediatamente. Aunque antes esto fue precedido por un largo proceso judicial con posibilidad de apelar esta decisión.
Además, este proyecto de ley prevé el rechazo del examen de las solicitudes de la concesión de asilo presentadas por las personas acusadas en narcotráfico.
Austria, Polonia y Eslovaquia también adoptan las medidas estrictas contra los inmigrantes.
Al mismo tiempo España, Alemania y Francia lideran un frente europeo sobre inmigración y tratan de resolver este gran problema, basándose en los valores democráticos. Hace unos días España y Francia acogieron a los inmigrantes rescatados por el Aquarius en el Mediterráneo. Esto es un claro ejemplo de que estos países desean alcanzar una “solución europea integrada, estable y permanente” en cuestiones migratorias.
Por desgracia, hoy en día los países de la Unión Europea están lejos de encontrar una solución convenida de la crisis migratoria. Durante mucho tiempo los jefes de los estados europeos trataron de llegar a una avenencia sobre la cuestión migratoria pero no pudieron hacerlo. Creo que Europa debe elaborar una política migratoria común, ya que no todos los países participantes de la UE acuerdan aceptar al número proporcional de los inmigrantes, socavando así el principio de unidad europea. Como resultado, el futuro de la Unión Europea está en peligro.
En segundo lugar, la ausencia de unidad genera incertidumbre. Esto, a su vez, ha suscitado inquietudes entre la población europea y ha abierto el camino al populismo.

Los ciudadanos de la Unión Europea están preocupados mucho por lo que los recién llegados puedan subir los índices de criminalidad y desempleo en Europa, destruir la cohesión social, y entonces Europa nunca volverá a la época de prosperidad.