La política exterior común ya no existe en la UE …

La Unión Europea deja de ser centro de política mundial, lo que demuestra la crisis venezolana. El 3 de febrero expiró el ultimátum de las potencias europeas, Maduro se negó a convocar nuevas elecciones presidenciales y la Unión Europea no pudo reaccionar ante esta situación. Todos esperaban que la Alta Representante para la Política Exterior, Federica Mogherini anunciara de lograr un consenso sobre Venezuela, pero esto no sucedió. La reacción de Bruselas a la renuncia de Maduro a cumplir con este ultimátum se limitó a confirmar el acuerdo alcanzado en Bucarest: un grupo de contacto entre países europeos y latinoamericanos, con el objetivo de alcanzar en un período de 90 días una salida pacífica y democrática a la crisis en Venezuela mediante la celebración de elecciones presidenciales. El 7 de febrero la primera reunión se llevó a cabo en Montevideo.
Y aunque la mayoría de los países europeos firmó la declaración que buscaba reconocer a Juan Guaidó como mandatario interino, el gobierno de Italia impidió cumplir con la tarea hasta el final. Italia se negó a reconocer a Guaidó y vetó la declaración de la Unión Europea. Grecia apoyó esa decisión. No debería ser una sorpresa para todos. Y todo está claro: en el nuevo gobierno italiano lidera la coalición del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la ultraderecha Liga, que tiene su visión a los valores europeos básicos. Además, según el viceministro de Relaciones Exteriores, Manlio Di Stefano, tales acciones tienen por finalidad la injerencia en los asuntos internos de otro estado.Venezuela podría terminar como Libia, que se encuentra sumido en una grave crisis política y de seguridad desde la caída del régimen de Muamar Gadafi. “El mayor interés que tenemos es evitar una guerra en Venezuela. El mismo error se cometió en Libia y hoy en día es reconocido por todos. Debemos evitar que suceda lo mismo en Venezuela”, reclamó.
Es comprensible que el comandante Maduro está ideológicamente más cerca al líder del partido de izquierda radical de Grecia, Alexis Tsipras de cualquiera de los líderes de la Unión Europea.
Irlanda tampoco está dispuesta a reconocer a Guaidó como presidente de Venezuela, pero está a favor de celebrar elecciones libres y justas. Bélgica se unió a estos países y se abstuvo de realizar movimientos repentinos, con lo que el ministro de Asuntos Exteriores, Didier Reynders, declaró con cuidado sobre el “apoyo a Juan Guaidó en su misión de organizar nuevas elecciones libres y justas”.
Resulta que la política común europea, escrita en los documentos fundamentales de la Unión Europea, ha dejado de existir mientras los estados miembros tengan el derecho de veto. Las decisiones políticas europeas deben ser tomadas por consenso, pero unos países ahora impiden intensificar la influencia de la UE en la arena mundial. Es decir, a través de la crisis venezolana podemos ver que en la UE no hay un acuerdo entre los miembros de la UE, lo que significa que los países europeos actuarán solos… Como resultado, existe la amenaza del colapso de la Unión Europea. Pero me interesa, si ¿es esta Unión Europea que quisiéramos ver?
La situación en Venezuela incluso llevó a desacuerdos en España. Allí tampoco existe una unidad de opiniones sobre el reconocimiento del líder de la oposición venezolana como presidente del país. Así, el jefe del gobierno, Pedro Sánchez, criticó duramente a los líderes del partido de la oposición, Partido Popular, Pablo Casado, y al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que reaccionaron críticamente a las acciones del gabinete gobernante y no compartieron la posición de Don Pedro. No quisiera que este problema en España condujera a una crisis política, pronto podamos ver en la Unión Europea …

Rumanía asumió la presidencia de la Unión Europea pese a las diferencias con la Unión Europea

Desde el 1 de enero de 2019, Rumanía, uno de los países más pobres de la UE, asumió a Presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea.
Y ahora muchos temen que esto pueda llevar a una catástrofe. Durante 2 años el país sufría la crisis interna, la Comisión Europea culpaba a Bucarest por corrupción. Después de las elecciones parlamentarias en 2016, una coalición del Partido Socialdemócrata (PSD) y Partido de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), gobernaba en el país. La coalición promueve la reforma judicial que ha sido criticada por Bruselas. Muchas leyes aprobadas en 2018 debilitan la independencia de la justicia y tienen por objeto evitar el enjuiciamiento penal de los políticos corruptos.
Pero hoy en día la Unión Europea tiene que seguir adelante con los temas siguientes de la agenda europea: la salida de Gran Bretaña de la UE (Brexit), las próximas elecciones al Parlamento Europeo en mayo, el acuerdo sobre el presupuesto europeo para 2021-2027 y la solución de la crisis migratoria. Por eso, la mayoría de los críticos consideran que el gobierno rumano, en realidad, sea incompetente y no esté listo para realizar estas tareas, porque el país tiene muchos problemas internos.
La llegada a la presidencia de uno de los miembros más nuevos de la UE fue duramente criticada por el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, quien había afirmado al diario alemán ‘Die Welt’, que estaba esperando este inevitable cambio sin entusiasmo. Tiene dudas que el gobierno rumano esté técnicamente bien preparado para presidir el Consejo de la UE, y que sea capaz de actuar con prudencia y escuchar a los demás. Además, aseguró que el gobierno de Bucarest aún no había entendido completamente lo que significaba presidir los países de la UE. Juncker considera que el estado actual de la política rumana es tal que el país no puede actuar como una “entidad compacta” en Europa.
Sin embargo, el problema de la integración de los países de los Balcanes se transforme en un obstáculo durante la presidencia de Rumanía. Rumanía tratará de concentrarse en resolver los conflictos regionales en los Balcanes con ayuda de los esfuerzos paneuropeos y en atraer inversiones europeas. La mayoría de los países europeos cree que esto podría incrementar la tensión entre los países occidentales y orientales, ya que el gobierno rumano asegura que este problema es prioritario. Esto me lo recuerdo el tiempo durante la presidencia de Bulgaria en la primera mitad de 2018, donde prestaba mucha atención a los países de los Balcanes, sus necesidades y problemas.
Actualmente, la Unión Europea tiene mucho en qué pensar y no está claro, cómo Rumanía va a afrontar los desafíos que afronta la comunidad europea, teniendo en cuenta la mala situación política en el país y la desconfianza a las acciones futuras del gobierno rumano no solo por parte de los países miembros, sino también del presidente de la Comisión Europea. Todavía no había dicha desconfianza en el país presidente de la UE. De hecho, ha sido destacado por algunos que Rumanía debería abandonar su presidencia en el Consejo de la UE.
¡No importa lo que parezca, pienso, no tenemos que ser tan críticos, y el nuevo presidente de la UE merece una oportunidad!