Venezuela está al borde del colapso: ¿por qué los EE.UU. están tan interesados en este país latinoamericano?

La situación en Venezuela empeora cada día. Y ahora el país está al borde del colapso. Pero la crisis en este país no es un fenómeno reciente. Los adversarios de la Casa Blanca preparaban un escenario de una guerra civil y una intervención ulterior, que estamos viendo, durante la última década. Y por eso, se plantea la cuestión si realmente Venezuela es motivo para la preocupación para los Estados Unidos y por qué.
La causa más principal es económica. Controlar las mayores reservas de petróleo del mundo, segundo en oro y octavo en gas natural. Además, los yacimientos de diamantes se encuentran en el territorio de Venezuela. Bajo el gobierno del heredero del ex presidente venezolano Hugo Chávez las empresas norteamericanas perdían el control sobre la industria petrolera de la República Bolivariana. Y hoy tratan de recuperar por entero sus inversiones iniciales, generando más la inestabilidad política en el país latinoamericano.
No se puede descartar las razones políticas. Washington ha trazado una ruta hacia un golpe de Estado, para lo que en el país fue creado artificialmente un clima de dualidad de poderes después de la proclamación del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela. Por cierto, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello, anunció este martes, 2 de abril, el allanamiento de la inmunidad parlamentaria del líder opositor venezolano. Esa decisión da la oportunidad de iniciar un procedimiento penal contra el líder de la oposición y es un paso hacia su posible detención. Además, a fines de marzo el jefe de la Dirección General de Control de Venezuela le prohibió a Juan Guaidó ocupar unos cargos públicos durante 15 años. Pero no se enfada, porque Washington continúa ofreciéndole a Guaidó su fuerte apoyo y trata de destituir al gobierno legítimo de este país latinoamericano.
Así, el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, llamó al inicio de la “Operación Libertad” para el sábado 6 de abril, cuando comenzará una serie de protestas en la calle contra Nicolás Maduro. La operación será apoyada por la Casa Blanca, según reveló un documento publicado en febrero de 2018 por la Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional (Usaid), y que detallaba la creación de redes de pequeños equipos, que funcionarían de una manera muy similar a la que Guaidó describe en su plan para la “Operación Libertad”.
Por consiguiente, la incitación directa externa llevará a la inestabilidad interna del país, se toman medidas para dividir a las fuerzas armadas. Una serie de sanciones contra el sector petrolero y bancario y financiero de Venezuela ha entrado en vigor. Entonces, el gobierno venezolano cree que los cortes de electricidad en el país son el resultado del sabotaje de los Estados Unidos y la oposición. Esto no es casualidad, las centrales eléctricas venezolanas se construyeron por las empresas estadounidenses, todos ellas están conectadas a los sistemas de SCADA, o sistemas de control de nivel superior. En esta situación, realizar un ciberataque no sería difícil para los Estados Unidos.
A primera vista, se puede pensar que todos hablan mal de Washington. Pero el plan del presidente estadounidense Donald Trump de presionar para que Maduro renuncie se ha topado con la propia historia de intervenciones de Washington en toda la región entre 1898 y 1994. Según un estudio de la Universidad de Harvard publicado en 2005, Washington logró su objetivo de cambiar gobiernos en América Latina y el Caribe más de 40 casos. Esto incluye 17 ejemplos de intervención “directa”, es decir, que implicaron el uso de fuerzas militares, agentes de inteligencia o empleados del gobierno de Washington. Por otro lado, 27 episodios de intervención “indirecta” —donde los protagonistas fueron actores locales en cada país con el apoyo de EE.UU. Por ejemplo, el golpe militar en Chile que derrocó al presidente Salvador Allende en 1973. Las pruebas documentales aparecieron años más tarde.
“En casi todos los casos, los funcionarios de EE.UU. citaron intereses de seguridad de EE.UU.” para las intervenciones, señaló el historiador John Coatsworth en el estudio.
Quizás, la situación en Venezuela se use como un campo para satisfacer las ambiciones imperiales de los Estados Unidos, y dado que Donald Trump luchará por su reelección, la política exterior de los EE.UU. es uno de los principales factores de destituir al gobierno de Nicolás Maduro. Esto sucede mediante la aceptación tácita de la sociedad europea, ocupada con sus propios problemas.

¿Para lograr la paz o por beneficio personal?

Hasta hace muy poco, los Estados Unidos y la República Popular Democrática de Corea estaban listos para matarse el uno al otro, amenazando con el uso de un arma nuclear. Esta semana el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un celebraron negociaciones de paz en Vietnam por el desarme nuclear de la Península Coreana. Todos esperaban que las partes pudieran llegar a un acuerdo y alcanzaran resultados excelentes. Pero algo salió mal… Como resultado, los líderes de ambos países no pudieron ponerse de acuerdo y firmar un acuerdo. La falta de progresos en el desnuclearización de Corea del Norte no es sorprendente, porque esa tarea resulte imposible. Entonces, ¿qué esperaba Trump cuando organizaba su segunda reunión con Kim Jong Un?
Donald Trump cuenta durante dos años de cómo resolverá el problema con Corea. Y si en su primer año se basó más en la presión, en los últimos meses se ha puesto énfasis en la persuasión pacífica del líder norcoreano a través de su diplomacia personal. Trump necesita Corea del Norte para realizar dos objetivos: presionar a China y demostrar a los estadounidenses que sabe resolver los problemas mundiales, proteger los EE.UU. de las amenazas externas. Por lo tanto, Trump destaca siempre que si no fuera por él, los Estados Unidos ya habrían tenido una batalla con la RPDC. Así es Trump, un negociador y pacificador.
¡¿Quizás es todo por el premio Nobel de la Paz?! El presidente saliente lo tiene, pero Trump no. (El ex presidente de los EE.UU., Barack Obama, recibió el Premio Nobel de la Paz en 2009, el primer año de su presidencia, por sus “esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”. Además, se ha valorado el llamamiento que ha hecho el mandatario estadounidense a reducir el stock mundial de armas nucleares y trabajar por la paz, particularmente en Oriente Medio). Aunque Trump fue nominado para este Premio, casi nunca podía creer que se pudiera persuadir a Kim Jong Un para que abandone las armas nucleares. Trump está interesado en el proceso del desarme y en las relaciones públicas que lo acompañan, lo que le ayuda a alcanzar objetivos específicos: fortalecer su influencia política, crear su imagen de un presidente exitoso en los Estados Unidos y su reelección en 2020. No hizo con el fin de hacer que la RPDC rechazara de las armas nucleares. Además, Trump sabe perfectamente que Kim no amenaza a los Estados Unidos, y todo el “problema coreano” fue inventado.
Sin embargo, aunque Donald Trump se proclama un pacificador, cabe suponer que lo está haciendo en su propio interés y no comporta así con todos. Se puede resolver la crisis en Venezuela, acudir a la mesa de negociaciones con Nicolás Maduro, en lugar de amenazar cada vez del uso de la fuerza militar. Últimamente Washington aumenta la presión sobre Caracas. El 25 de febrero el vice presidente de los Estados Unidos Mike Pence declaró que introduciría en breve una nueva serie de sanciones contra la administración de Maduro.
Aquí podemos recordar la reciente batalla aérea en Kashmir, que fue organizada por India y Pakistán. Actualmente ambos países están en estado del comienzo de una guerra. Les recuerdo, que estos países poseen armas nucleares… Y todavía no hemos visto que los líderes de los países se sientan a la mesa de negociaciones, encabezada por el líder estadounidense.
Tal vez, la reunión de Donald Trump y Kim Jong Un y la solución del conflicto entre los EE.UU. y la República Popular Democrática de Corea se conviertan en los intentos del presidente estadounidense de fortalecer su influencia política en el mundo y de coronarse con los laureles de un pacificador. Y la falta del progreso en la última reunión también significa que habrá otros. Y cuanto más sean, y luego habrán más entrevistas y mensajes en Twitter, habrá más posibilidades de que el propietario actual de la Casa Blanca logre el mismo éxito que el propietario anterior. Trump es un hombre de negocios y no hará nada sin lograr el beneficio personal.

Se repite la historia… ¿Qué le espera a Venezuela?

La situación en Venezuela sigue agravándose cada día. En los últimos años, la vida de venezolanos se caracteriza por el empeoramiento de la situación social y económica. La enorme inflación, la devaluación del bolívar y el desempleo masivo no contribuyen a un mejor nivel de vida en el país. En busca de una vida mejor cientos de miles de venezolanos emigran a los países vecinos, incluso Colombia, que hasta hace poco era aún menos próspera que Venezuela. Se puede decir, la población sobrevive en ese entorno.
Entonces, el 23 de enero en Venezuela se organizaron las manifestaciones públicas a propósito de la conmemoración del 61º aniversario del 23 de enero de 1958, cuando se produjo el derrocamiento del general Marcos Pérez Jiménez, líder del último gobierno militar que tuvo Venezuela. Durante una marcha de protesta, el presidente de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela y líder de la oposición, Juan Guaidó, se proclamó “presidente encargado” del país. Inmediatamente después de su anuncio, el jefe de la Casa Blanca reconoció oficialmente al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como “presidente interino” de Venezuela. Esto no es una casualidad. Quizás, sea provechoso para los EE.UU. Es fácil de controlarle y darle sus propios órdenes. Además, Guaidó tiene las relaciones estrechas con el gobierno estadounidense. No hay ningún secreto que en diciembre Guaidó viajó a la consulta en los EE.UU., Brasil y Colombia, y tomó su decisión de proclamarse presidente interino de Venezuela tras una conversación telefónica con el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, quién antes había prometido su reconocimiento por parte de Washington. Juan Guaidó estudiaba en una de las prestigiosas universidades estadounidenses, y su familia ahora vive en Florida.
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A su vez, la Unión Europea aumentó la presión contra Venezuela. Los líderes de Alemania, Francia, España y Reino Unido han dado 8 días al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para que convoque “unas elecciones libres y trasparentes”. Los líderes europeos consideran que el Parlamento de Guaidó es uno de los órganos legalmente elegidos en Venezuela. Muchos países de la UE y los EE.UU. llamaron las elecciones presidenciales del 20 de mayo 2018 falsificadas, y condenaron la inauguración de Maduro del 10 de enero. Más tarde, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no descartó una intervención militar de Washington en la crisis política en Venezuela.
Pero al mismo tiempo, no hay que olvidar que el presidente en ejercicio venezolano, Nicolás Maduro, tiene su parte de culpa. Durante su período del gobierno, Maduro llevó a su país a una terrible crisis económica. En la República se observa una enorme carencia de productos básicos, inflación elevada, pobreza y desesperanza, altas tasas de delincuencia, la emigración masiva de la población y las sanciones internacionales. Y esa crisis política, económica y social atribuyó a que el gobierno estadounidense actuara en sus propios intereses, interfiriendo en los asuntos internos de la República.
La historia contemporánea está plagada de ejemplos de la intervención de un estado fuerte o una coalición de estados en los asuntos internos de otro estado. Por lo general, nunca pasó nada bueno. Un ejemplo reciente fue la situación en Ucrania en 2014. En aquel momento también se planteó un ultimátum al actual gobierno, lo que dio lugar al cambio de un régimen totalitario con un toque de oligarquía a otro, al deterioro de las condiciones de vida de la población y al deterioro de la situación económica en el país. Y lo más importante, esto provocó la guerra interminable, a la cual el actual gobierno no puede o no quiere poner fin, y que se utilizará activamente en las próximas elecciones presidenciales.
Sin duda, la situación en Venezuela repita la de Ucrania, quiero decir, la posibilidad de que se libre una guerra civil. Pero no podemos esperar, que un cambio drástico del gobierno mejore la situación política interna. Quiero creer, si eso ocurre, solo pacíficamente: como resultado de las elecciones. Probablemente, el nuevo gobierno atienda principalmente las necesidades de sus patrocinadores, los Estados Unidos…

No podemos esperar a un “calentamiento”…

Los largos enfrentamientos entre los EEUU y Cuba, parece, no acaben nunca.
Hace 58 años (el 19 de octubre de 1960) el Gobierno de los Estados Unidos impuso un embargo comercial contra Cuba (así comenzó el bloqueo económico de los EEUU contra la Isla).
Entonces, poco antes de una nueva votación en la Asamblea General de la ONU de la resolución contra el bloqueo económico, que se celebrará el 31 de octubre de 2018, los EEUU lanzaron una campaña “Jailed for what” (¿Encarcelado por qué?) en defensa de los presos políticos cubanos. Se pretende llamar la atención sobre el hecho de que, según los Estados Unidos, hay cerca de 130 presos por motivos políticos. Es cierto que los cubanos se negaron este hecho y expresaron su protesta por el lanzamiento de esta campaña, gritando las siguientes consignas: “¡Quiten el bloqueo de Cuba!” y “!Cuba sí, bloqueo no¡”. Por supuesto, esta reacción de los cubanos solo agrava las relaciones entre estos dos países.
Y aunque en 2014 Barack Obama trazó el rumbo hacia la normalización de las relaciones con Cuba, actualmente la política del presidente estadounidense, Donald Trump, podría hacer que las relaciones de los EEUU y Cuba volvieran al régimen tradicional de “enfriamiento”. La conducta del presidente de la Casa Blanca demuestra la falta de voluntad de aliviar el embargo económico contra la Isla y facilitar a los ciudadanos los viajes a los Estados Unidos.
Cuba vivía en una situación del bloqueo económico, financiero y comercial durante 58 años. La presión de los EEUU sobre Cuba afecta al desarrollo de su economía y la esfera social, menoscaba los derechos de los cubanos y los estados que desean colaborar con la isla, y la población de Cuba pierda los medicamentos y artículos de primera necesidad. Todo esto afecta mucho al nivel de la vida de los cubanos, pone en peligro la salud y el bienestar de la población.
Creo que es hora de tomar algunas medidas para mejorar las relaciones entre ambos países.
Entonces, la tercera secretaria de la misión permanente de Cuba ante la ONU, Biana Leyva, ha tratado ya de resolver ese problema pidiendo que la Organización ayudara a cancelar el embargo económico impuesto por los EEUU contra Cuba. “El elemento esencial y definitorio de la relación bilateral entre Cuba y los EEUU sigue siendo el bloqueo, que pretende estrangular la economía cubana, generar penuria y alterar el orden constitucional. Es una cruel política que castiga a las familias cubanas”, dijo ella.
Además, al principio del año, alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, declaró que el bloqueo no era la solución, al calificar de obsoleta e ilegal esa criminal política de EEUU contra Cuba, y aseguró que la Unión Europea continuaría trabajando para ponerle fin.
Pero hasta ahora las cosas siguen siendo muy tensas. Los Estados Unidos siguen comportándose en un “espíritu de Guerra Fría”, interfiriendo en los asuntos internos del estado independiente a los propósitos de cambio de régimen político. Pienso que la Unión Europea debería pensar en cómo resolver esta larga confrontación.
Me viene a la mente una idea que España, quizás, pueda aliviar las tensiones entre Cuba y los EEUU…?! convirtiéndose en un mediador de mejorar las relaciones entre la Isla de la Libertad y la Unión Europea.

Un beso es el arma secreto de Trump para desarmar a Juncker

La guerra entre los Estados Unidos y la UE ha terminado ya.

¿Quién se ha derrotado entonces…? Sin duda, todos los adversarios no podrían ganar esta guerra. No cabe duda, el único ganador es los EEUU.

Mientras tanto, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, expresó su satisfacción con los resultados de la reunión en Washington. El principal acuerdo con la Unión Europea para trabajar hacia cero aranceles y modificar la Organización Mundial del Comercio (OMC) es el momento culminante de las combinaciones de Trump.

La situación actual no es espontáneo. En realidad, Europa no es un adversario ni el socio de los EEUU. Puede decir, es un instrumento en las manos del presidente estadounidense. La real guerra comercial fue iniciada por los EEUU contra China.

Desde el principio, Donald Trump tenía 3 objetivos principales de su presidencia:

  1. A impulsar la economía estadounidense,
  2. A reducir déficit comercial nacional,
  3. A restringir el crecimiento económico y geopolítico chino.

Para cumplir todos sus objetivos ambiciosos, se desató la guerra comercial contra Pekín.

“Reducir déficit comercial nacional” es un objetivo fundamental en la campaña electoral de Trump. Les recuerdo que los EEUU tienen gran déficit comercial con China (según los datos en 2017 éste se elevó a cerca de $400 mil millones).

En la mente de D.Trump el proteccionismo es un remedio milagroso para la industria nacional. El jefe de la Casa Blanca está dispuesta a arriesgar las propriedades diplomáticas en beneficio de la economía nacional. Desde luego, los círculos industriales estadounidenses ampliamente apoyaron al presidente estadounidense, Donald Trump. El jefe de los EEUU impuso aranceles de 25% a importaciones chinas valoradas en 200,000 millones de dólares en productos como aluminio, acero, productos químicos y bienes de consumo. Hay que destacar que la administración de Donald Trump ha amenazado con una nueva ronda de aranceles. En respuesta a ello, China anuncia represalias contra aranceles impuestos por la administración de los EEUU que incluyen granos, soja, puerco, productos hortícolas, frutos, vino y etc. La estrategia china es atacar a la agricultura estadounidense.

Para neutralizar los intentos chinos de socavar la agricultura estadounidense, Donald Trump inventó un plan brillante.

En primer lugar,  decidió aumentar los aranceles a las importaciones de la UE a las industrias europeas que dependen del mercado de los EEUU como un automóvil.

En segundo lugar, después de intimidar a los países de la UE, negoció con Jean-Claude Juncker e hizo un gesto de buena voluntad, promitiendo retirar los aranceles.

En tercer lugar, en cambio, Trump exigió a la UE que importara productos agrícolas estadounidenses en grandes cantidades. El acuerdo fue ventajoso para Alemania; pues, protegió los intereses de los fabricantes de automóviles: Audi, BMW, Ford-Werke GmbH, Mercedes-Benz, Volkswagen, etc.

Por otro lado, los términos del acuerdo podrán influir en pérdidas económicas de los principales productores agrícolas europeos. Todo esto llevue a los desacuerdos dentro de la UE.

Resulta, la Casa Blanca engañó una vez a Bruselas…¡¿y qué sigue después?!

¿Cómo terminó realmente la cumbre de la OTAN?

Presidente de los EE.UU. … Trump… Mucha gente le odia, teme, admira, no le comprende. Él es el principal creador de noticias para los importantes medios de comunicación del mundo. Este verdadero hombre de negocios trata de reprimir a los socios menores, pero al mismo tiempo entabla diálogo en pie de igualdad con aquellos que no son débiles o aún más fuerte que él. Su estilo de gobierno no es similar al ninguno de sus predecesores en la Casa Blanca, y por eso se vuelve más interesante.

            Ahora se puede destacar que se preocupa solo por su propia imagen entre los estadounidenses y por el enriquecimiento del tesoro público. Está listo para destruir su propio régimen existente que fue establecido antes de su subida al poder para lograr altos resultados en este asunto. Él es agresivo con los socios europeos. Introduce nuevos aranceles en las importaciones. No le importa lo que digan desde Bruselas, París y Berlin. Simultáneamente, conduce diálogo con el dictador norcoreano, esperando el Premio Nobel de la Paz, y pasa al presidente ruso.

            Otro lugar donde mostró su comportamiento agresivo fue la cumbre de la OTAN. En vísperas de este evento, atacaba a unos socios europeos, enviandoles cartas. En ellas, afirmó la necesidad de aumentar los gastos de defensa al 2 % del PIB. Este mismo tema fue el principal en su discurso. Una vez más Trump declaró que su país no estuvo obligado a pagar por la seguridad de Europa. Con esta presión, intenta justificar las expectativas de sus electores, así como del Congreso, porque una de las promesas preelectorales era forzar a Europa a aumentar los gastos de defensa para poder defenderse.

            Y parecía que los políticos europeos no tenían ninguna respuesta para el presidente estadounidense. Esto solo pareció…Más tarde resultó, los líderes de Dinamarca expresaron su mayor desacuerdo con la demanda de Trump. El primer ministro de este pequeño país, Lars Løkke Rasmussen, dijo que su país no tenía nada qué avergonzarse, especialmente acerca de la asociación de la OTAN, y añadió que no todo se medía en dinero. El primer ministro citó las pérdidas humanas danesas en Iraq y Afganistán, que son comparables a las pérdidas estadounidenses en vista de la proporción de tamaño de ambos países. Los medios de comunicación daneses también informaron que después de esta declaración, Donald Trump le dijo al primer ministro danés que tenía un buen punto de vista.

Resulta que Trump entiende solo la fuerza. Es muy lamentable que los líderes europeos no apoyen este punto de vista de Rasmussen… O ¿es simplemente ahora?

Trump recuerda el Holocausto pero se olvida de Europa

El 9 de mayo de 2018 el presidente estadounidense Donald Trump firmó la ley 447 o Justicia para Sobrevivientes no Compensados Hoy (JUST por sus siglas en inglés). Es interesante que se ocurrió al día siguiente después de la celebración en Europa del Día de la rendición de la Alemania nazi en 1945.
En su comunicado la Casa Blanca ha informado que la ley establece que se informen de las acciones de unos países en respecto de la gestión de bienes desde tiempos del Holocausto. El Secretario de Estado de los Estados Unidos tiene que informar al Congreso sobre la existencia de los bienes en 46 países a través de 18 meses. Si no se logra a encontrar a los herederos directos, los objetos serán entregados a las organizaciones que realizan investigaciones del Holocausto.
La ley 447 no menciona países específicos. Y la misma no les da ningún poder especial a los Estados Unidos. Sin embargo, esta ley causó la mayor reacción en Polonia. Uno de los fundadores del partido conservador y liberal polaco la Unión de la Política Real, el profesor de la Escuela Superior de Relaciones Internacionales y Estudios de América en Varsovia Stanisław Michalkiewicz dijo: “El 9 de mayo de 2018 Polonia finalmente perdió la Segunda Guerra Mundial … Los polacos tienen que pagar ahora 300 mil millones de dólares a los judíos por el hecho de que fueron asesinados por los alemanes”. Fue un grito del corazón en respuesta a la ley JUST. El presidente de Polonia, Andrzej Duda expresó el temor de que “esta ley fuera de cierta manera una amenaza que pudiera estar dirigida con respecto a Polonia”.
El siguiente paso de los EE.UU. que pueda complicar significativamente las relaciones de Washington y los aliados europeos, y esta vez con Varsovia. A pesar de todo, Polonia es uno de los principales promotores de los intereses estadounidenses en Europa, y después de Brexit se consideraba como el principal representante de los EE.UU. en la UE. Pero con tales asociados importantes los EE.UU. han estado dispuestos a enfrentarse por sus propias razones.
Un poco antes Washington abandanó el acuerdo nuclear con Irán y trasladó la embajada israelí de Tel Aviv a Jerusalén. Estas acciones del gobierno estadounidense (en concreto la situación relativa al Irán) provocaron las críticas y malentendidos de los socios norteamericanos en Europa. Sin embargo, la Casa Blanca no hace caso omiso de esto.
Todas acciones antes descritas del gobierno norteamericano se refieren en todo caso a Israel. Incluso ellas se realizan para satisfacer a la parte israelí. Y ¿por qué Trump está tratando de satisfacer a Israel? Puede haber varias respuestas. Y una de ellas puede ser que Donald Trump espera que estas acciones no se escapen al control de los clanes judíos de los EE.UU. y ellos ayudan a evitar el impeachment. El peligro de impeachment sigue siendo preocupar al presidente de los Estados Unidos y a todo el mundo. Los demócratas y una parte de republicanos están esperando a nuevas errores de Trump. Por eso, todas esas acciones están orientadas a la búsqueda de apoyo por parte de los Soros, los Rothschild, y otros representantes de una poderosa oficina de judíos en los EE.UU.
Resulta que Donald Trump tema perder su presidencia. Y todas estas acciones que son capaces de dañar a la seguridad europea y mundial, tienen por objeto mantener su puesto en la Casa Blanca. Es evidente que las actuales autoridades norteamericanas son más impredecibles lo que parecía a primera vista. Y en sus intereses personales puede seguir deteriorando las relaciones con socios a largo plazo.

Guerra comercial: EE.UU & Europa

Hoy en día hay muchas conversaciones sobre una complicación de las relaciones entre la administración de Trump y Europa. No es sorprendente.
Les recuerdo, que el 9 de marzo el líder de la Casa Blanca firmó el decreto que imponía los aranceles del 25% a las importaciones de acero y del 10% para las de aluminio. Se hicieron excepciones para México y Canadá, los socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Cabe señalar que la decisión de Trump de imponer los aranceles fue el impulso para iniciar una guerra comercial.
La sección 232 de la legislación comercial estadounidense permite adoptar medidas contra importaciones que amenazan a la seguridad nacional. Esa medida se explica por la alta dependencia de los metales extranjeros y la reducción de la producción nacional y capacidades. El secretario de Comercio norteamericano, Wilbur Ross, ha destacado que desde 1998 un gran número de las plantas de acero y aluminio se habían cerrado, más de 75 mil de puestos de trabajo se habían perdido.
Dado que las acciones de los EE.UU. se hicieron muy dolorosas para la UE, Bruselas respondió de inmediato a los planes de Washington. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, declaró que si los EE.UU. no renunciaron a sus intenciones, la UE imponía sus aranceles a acero, borbón, vaqueros y mantequilla de maní.
No está claro cómo esto termine y cuánto tiempo vayan a intercambiar los aranceles, pero las consecuencias de la guerra comercial pueden ser desastrosas. Si los EE.UU. salen del TLCAN y anuncian nuevas tarifas a las importaciones de China, Corea del Norte y Taiwán, el crecimiento del PIB mundial disminuirá a 2.5% en 2018 en vez del básico 3.2%.
Sin embargo, el presidente estadounidense cree que su país pueda ganar fácilmente esa guerra comercial. La UE para los EE.UU. no es el principal socio económico, ni siquiera es uno de los tres principales importadores de Estados Unidos (China, México y Canadá). Pero para la UE los EE.UU. son uno de los principales socios comerciales para las exportaciones e importaciones. Además, los EE.UU. son uno de los mercados más importantes para la UE. Y si se permite limitar impunemente ese mercado en futuro, para los europeos eso podría terminar con una crisis económica.
De hecho, el resultado de esta lucha no es tan obvio. La historia de tales guerras comerciales muestra que un país que tiene primeramente las posiciones más fuertes, en el final pueda perder. Pienso que nadie gane esa guerra comercial causada por el aumento mutuo de tarifas. Y después de todo, si nos miramos a todo lo ocurrido ampliamente podemos notar que no es sólo el conflicto de los intereses entre los 2 países, sino una lucha de los proteccionistas y los globalistas que dura más de un año.

¿Comodidad o compromiso? Alternativa difícil para EE.UU.

Durante muchas décadas, el Ejército estadounidense ha pretendido ser el garante principal de seguridad para los socios en la Alianza del Atlántico Norte y otros estados leales a Washington. Pero, ¿es realmente así?
En octubre o noviembre se informó que EE.UU. retirara su contingente militar desde Lituania (https://en.delfi.lt/lithuania/defence/us-stops-rotating-troops-in-lithuania-send-them-to-drills-general.d?id=76197235, https://en.delfi.lt/corporate/the-usa-ends-its-troops-deployment-in-lithuania-what-does-this-mean.d?id=76299967). Este hecho no había sido publicado en ninguna parte. Comentando su retirada de las tropas, el general estadounidense Ben Hodges declaró que las Fuerzas Armadas de EE.UU. regresarían a a Lituania para participar en los ejercicios militares. El gobierno lituano no se ha explicado esta noticia triste para ellos hasta ahora. Además, ¿qué puede decir un Estado pequeño a su aliado principal, que le prometió defender y proteger siempre?
Las ediciones lituanas expresaron cierto disgusto de la retirada de los americanos. Algunas de ellas compararon las acciones de sus socios estadounidenses con el nuevo Pacto Ribbentrop-Mólotov. Otros bromearon que Rusia se volvía “más débil, porque quiso avasallar más a Europa. Tal vez, a todo el mundo”. A este respecto, según los medios de comunicación lituanos, el rechazo de la Casa Blanca de la rotación de los contingentes en Lituania es muy horrible como un cadáver (http://www.ekspertai.eu/rotacijakaip-kraujo-syvaibe-ju-zmogus-ne-zmoguso-lavonaskraujo-gali-buti/).
Me parece que este paso desvalore un poco las declaraciones de Washington sobre la disposición a ayudar y proteger a sus aliados y socios. Las Fuerzas Armadas de Lituania no es más de 30 mil personas, lo que no es suficiente para la defensa fuerte de su Estado especialmente a la luz de la situación actual de la geopolítica.
¿Por qué le presté mucha atención a ese tema? Hace un tiempo me conocí a lituanos durante mi trabajo. Mientras estábamos en una cena de negocios nos distraemos a un grupo de estadounidenses que se portó bastante ruidosamente y atrajo nuestra atención. Mi colega lituano dijo con rigidez que los estadounidenses se caracterizaron por su origen externo y no por casos reales. A mi pregunta: “¿por qué”? Él no quería responder, contestando con frases generales. Pero aquí recordé de mi carrera de periodista y pude conocer algunos detalles interesantes. Dijo que a mediados de noviembre, no solo las Fuerzas terrestres estadounidenses retiraron de Lituania mucho antes de lo previsto, sino que la mayoría de los aviones de combate de la Fuerza Aérea de los EE. UU. Fueron desplegados en la base aérea de Zokniai. La causa de esto, llamó el hecho de que en septiembre y noviembre, siete aviones fallaron los motores. Los pilotos de Estados Unidos acusaron a Lituania, teniendo en cuenta el bajo nivel de las instalaciones de mantenimiento y reparación de la base aérea, el adiestramiento malo de personal técnico de la Fuerza Aérea de Lituania y la mala calidad de la pista. Todo esto fue el motivo de la retirada de los “maestros” estadounidenses. Un familiar que trabaja en esta base aérea se lo ha dicho a mi conocido lituano.
No puedo confirmar la validez de esta información, pero no voy a negarla. Todo el mundo sabe que los militares estadounidenses aman y están acostumbrados a la comodidad. Para hacerlo, su país asigna enormes cantidades de dinero. Pero, ¿es realmente cómodo en la guerra? ¿Por qué no se puede entrenar a sus aliados y no invertir dinero en la modernización de la infraestructura? ¿Qué país europeo debe estar preparando para tal desarrollo de eventos, si un día los soldados estadounidenses no serán transladados del hotel al lugar de destino? Pienso que no obtengamos unas respuestas a estas preguntas.