Como Alemania y los Estados Unidos discutieron…

Últimamente hemos escuchado sobre las tensas relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea. Y esta vez hemos observado la volátil situación en la Conferencia de Seguridad de Múnich, que se celebró del 15 al 17 de febrero de 2019.
El tema de preocupación en la conferencia fue el futuro de las relaciones transatlánticas, ya que Europa aspira a convertirse en una independiente de la influencia de Donald Trump. Sin embargo, ahora la UE no está en condiciones de hacerlo. Hoy en día, la Unión Europea se ve muy débil. La UE depende de los Estados Unidos en el campo de la economía y la seguridad, por eso es poco probable que pueda tomar el camino independiente. Además, la Unión Europea está pasando por un período muy difícil: la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, las elecciones anticipadas en España, la inestable situación en Francia…Por cierto, el presidente francés Emmanuel Macron se negó a venir a Múnich por la tensa situación en el país. Y por eso, Angela Merkel tuvo que responder por sí sola a las críticas de los Estados Unidos.
Les recuerdo que la política de Washington ha dejado de basarse en la protección de la unidad de los países occidentales. Al contrario, promueve la política de división. Los Estados Unidos de Trump ponen a Europa ante un serio dilema: encontrar la fuerza para convertirse en un jugador independiente, o convertirse en un juguete de los intereses extranjeros. Durante el gobierno de Donald Trump los Estados Unidos se consideran a Europa como un rival, y no como un socio. Así lo informó el vice presidente estadounidense Mike Pence en la conferencia, dando a entender que los EEUU siguen encabezados por el mundo occidental.
Angela Merkel tuvo que dar un discurso rígido, aunque fue el aliado fiel de Washington durante más de medio siglo en el continente europeo. Todo ello pone de relieve el estado negativo de las relaciones transatlánticas.
La canciller alemana criticó duramente las expresiones de Mike Pence. Por ejemplo, respecto al comercio declaró que estaba impresionada por las recientes acusaciones de la administración de Trump, que indicaban que los automóviles europeos representaban una amenaza para la seguridad nacional. “Si estos autos se convierten de repente en una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, nos parece espantoso. Todo lo que puedo decir es que estaría bien que consigamos llegar a verdaderas negociaciones”, afirmó Merkel durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. Además, criticó la ruptura del acuerdo entre los EEUU e Irán, la retirada de las tropas de Siria y Afganistán, y expresó su opinión, por supuesto, sobre el Nord Stream – 2.
Merkel había pronunciado un discurso que bien podría considerarse el mejor de su carrera. Su discurso recibió una ovación de pie. Tal vez, esta crítica a Donald Trump les gustara a los participantes de la conferencia.
Sin embargo, Trump utilizaba las garantías de seguridad en Europa como una ventaja, amenazando salir de la OTAN. En este sentido, Merkel expresó su apoyo a la alianza del Atlántico del Norte. “Necesitamos la OTAN como garante de nuestra seguridad”, declaró Merkel.
Ahora podemos decir con seguridad que las relaciones entre los países occidentales, en primer lugar, entre Alemania y los Estados Unidos, se están volviendo cada vez más complejas. No solo se refiere al hecho de que Washington está tratando de recuperar su liderazgo en la arena mundial, sino que los países líderes de la UE, Alemania y Francia, ya no pueden cambiar a Europa. El presidente galo tiene muchos problemas internos en su país, y la canciller alemana se está preparando para abandonar su cargo en el futuro próximo. Y el Brexit solo agrava el estado de asuntos en la Unión Europea.
Espero que la UE pueda resistir los desafíos y las críticas de la administración de Donald Trump, y no permita que los estadounidenses construyan una Europa nueva, intentando al mismo tiempo aislar a Alemania y Francia…

Francia e Italia: ¿77 mil millones de euros o las ambiciones políticas de Macron?

Francia retiró a su embajador de Roma, lo que representaba un gran paso y no garantizaba la normalización de las relaciones entre ambos países. La agencia Bloomberg dice que las relaciones varían de las malas a las tóxicas. La retirada del embajador es una de las medidas de destacarse a nivel internacional con vistas a las elecciones al Parlamento Europeo.

La actual intensificación del conflicto parece muy lógica, teniendo en cuenta las provocaciones del vice presidente del Consejo de Ministros italiano y líder del Movimiento 5 Estrellas Luigi Di Maio. Antes propuso imponer sanciones a Francia por la colonización de África. Además, el político italiano se reunió con los activistas de los “chalecos amarillos” en Francia.

Macron trata de consolidar su posición en Europa a través de ese comportamiento con respecto a los países asociados de la UE. También podemos recordar su negativa a participar en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Una de las razones fue el desacuerdo con Berlín por la construcción del gasoducto Nord Stream 2. Los EEUU también apoyan esa decisión y son los opositores principales del proyecto de energía. No hace falta recordar las reuniones conmovedoras de Trump y Macron, sus numerosos abrazos y besos. En noviembre pasado después del regreso de Francia Trump publicó un comunicado en Twitter: MAKE FRANCE GREAT AGAIN! (¡Que Francia vuelva a ser grande!). Por cierto, las acciones actuales de París con respecto a los socios nos recuerdan las acciones del actual propietario de la Casa Blanca.

El presidente francés trata de mejorar su imagen en el ámbito nacional con pasos tan decisivos. La economía francesa sigue debilitándose. La Comisión Europea ha reducido sus previsiones para el crecimiento del PIB en Francia este año de 1.6% a 1.3%. El partido de Marine Le Pen está por delante en las encuestas de opinión, y como resultado, la imagen de Macron fue atacada por los chalecos amarillos, que no permitían aumentar los precios del combustible e impuestos. Y aquí las acciones de Macron nos recuerdan las de su homólogo estadounidense.

El volumen total del comercio entre Francia e Italia llega casi a unos 77 mil millones de euros. Ahora las acciones de Francia no afectan la cooperación económica de ambos países. Pero puede ser temporal y la estrategia de dominación en Europa pueda llevar a las consecuencias imprevisibles.

Gracias al estilo atrevido de la presidencia y las ambiciones de Macron, Francia intenta de establecerse en la política mundial como una fuerza independiente. ¿Pero es esta fuerza tan independiente en realidad?

El boicot al Mundial de fútbol de Rusia ha llegado a su fin

En una entrevista con los medios nacionales la Ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Margot Wallström, ha declarado que Estocolmo se niega a boicotear el Mundial 2018 debido a los éxitos de la selección sueca. Los miembros del gobierno sueco se proponen visitar los octavos del final del Mundial que se celebrarán el 3 de julio en San Petersburgo entre Suecia y Suiza. Antes Estocolmo ha apoyado formalmente la propuesta del Reino Unido de boicotear el Mundial en Rusia por parte de los oficiales respecto al envenenamiento de los Scripal. Los representantes de Australia, Islandia, Polonia y Lituania estuvieron de acuerdo con esa decisión.
Sin embargo, la solidaridad en este asunto ha desaparecido rápidamente. En su defensa Margot Wallström dijo que el boicot se había aplicado solamente en el partido de apertura del Mundial. Y ahora el liderazgo sueco cree que es muy importante apoyar al equipo sueco, y esta decisión fue aprobada tras consultar con unos colegas de Dinamarca. Por cierto, el Ministro danés de Cultura ya visitó el partido de su equipo con Croacia en Nizhny Novgorod este domingo. La presidente croata, Kolinda Grabar-Kitarović, le hizo la compañía.
Los suecos no tienen que hacer un largo viaje porque su partido se celebrará en la ciudad natal del presidente ruso, Vladimir Putin, quién está destruyendo la integridad y seguridad de Europa. Pero a veces cuando es necesario, Europa se lo olvida. Quizás, la residencia de la delegación sueca esté pagada con cargo al país anfitrión.
Y si la participación de la selección sueca en los octavos ya es un éxito, entonces ¿hasta qué etapa la selección inglesa deba llegar para que su gobierno arribe a Moscú?. ¡Vamos a imaginar…! Las selecciones de Gran Bretaña y Rusia se reunen en la semifinal. Imaginemos que esto ocurra y el presidente ruso le dé órdenes a su selección nacional a perder ese partido. Es muy real, teniendo en cuenta el nivel de autoritarismo en Rusia. Y los británicos que se consideran tradicionalmente como los fundadores del fútbol y que se convirtieron en campeones mundiales solo una vez en 1966, están a un paso del triunfo. Pero ¿dónde?… En el territorio del Estado cuyo liderazgo fue criticado muchas veces por los funcionarios de más alto rango de Londres, y los medios británicos están llenos de artículos sobre el racismo y los matones rusos del fútbol. Pero tal vez tengan que ir. Cabe suponer que el propio Boris Johnson o Theresa May vayan a Moscú, olvidando de su boicot. De hecho, la selección inglesa ganó el campeonato del mundo en 1966 con ayuda de los rusos. Tófik Bajrámov, juez de línea, que concedió el gol anotado con trampa, representó la URSS.
Todo esto vuelve a recordar a los europeos un colapso gradual de la firmeza europea, la unidad y la existencia de dobles raseros. Cuando los políticos necesiten algo, podrán convertir cualquier declaración y acción a su favor.
P.D. Si Dinamarca hubiera derrotado a Croacia y pasado a jugar con Rusia, el problema con Nord Stream-2 habría sido resuelto…