¿Un guiño al pasado o nuevo medio de enriquecimiento?

Los días 11 y 12 de octubre de 2018 el presidente de la República Federal de Alemania Frank-Walter Steinmeier se encontraba de visita en Grecia. Su visita coincidió con el 74 aniversario de la liberación del pueblo griego de la ocupación nazi. Según el diario Der Spiegel, Atenas vuelve a reclamar a Berlín €376 millones como compensación por la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Este artículo del diario alemán nos dice que el Parlamento griego examinará este documento a corto plazo. Atenas pretenden alcanzar el reconocimiento de la deuda en la arena internacional. Al mismo tiempo, en los círculos políticos se reconoce que sea muy difícil lograrlo.
Aunque Grecia se une a Polonia, que también presenta reclamaciones financieras a Alemania por la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial, y a Estonia y Letonia, que hacen mismas demandas a Rusia como la heredera de la URSS. Originalmente todo lo presenta como la recuperación de la justicia histórica. Pero se puede suponer que el deseo de los países pobres de la UE a recibir estas compensaciones se debe a la situación económica difícil en esos países y unas preocupaciones por la reducción de subvenciones de la UE en el futuro.
En marzo la Unión Europea propuso reducir la financiación de algunos programas de los países de Europa Oriental en el presupuesto para 2021-2027. Según The Financial Times, Polonia recibirá del presupuesto europeo en un 23% menos tras perder casi €20 millones. Estonia y Letonia recibirán en un 24% menos también. Se espera que la UE revisará sus criterios de financiación.
Cabe suponer que esta situación impulsa a Varsovia, Atenas, Tallin y Riga a encontrar fuentes alternativas de financiación de sus presupuestos. Y los gobiernos de estos países consideran que la solución al problema futuro se basa en las demandas de reparaciones. Acciones similares por parte de Polonia y Grecia puedan ser chantaje contra Alemania. Y no hay que olvidar de la fuerza motriz en la Unión Europea, y ¿quién está detrás de esta iniciativa de la reducción de los pagos a los países de la UE?
Tal situación puede llegar a ser otro problema de la comprensión mutua entre los países participantes de la Unión Europea. Y cuanto más cerca el año 2021, el problema de la reducción de la financiación de unos países solamente reforzará las divisiones entre los estados miembros de la Unión Europea de diversos niveles del desarrollo económico.

Continúan los escándalos en Europa por la crisis migratoria

La crisis migratoria se convierte en unas controversias entre los países de la Unión Europea.
Los días 8 y 9 de octubre en Lyon (Francia) los ministros de Interior de los 6 mayores países de la UE (G6) (Alemania, Francia, España, Italia, Gran Bretaña y Polonia) participaron en una reunión, la agenda de la cual fue la crisis migratoria. Sin duda, querría mucho resolver este problema una vez para siempre. Pero al parecer, no esta vez.
El primer día de la reunión podemos ver las tensiones entre los participantes de la cumbre. El vicepresidente del Gobierno italiano y ministro del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, consideró el lunes que España se estuvo quedando sola en su política migratoria y se preguntó “cuánto tiempo podrá aguantar a un ritmo de llegadas de 700 inmigrantes clandestinos al día”.
Además el gobierno italiano intenta renunciar a la acogida de los refugiados y modificar los tratados de la inmigración. Matteo Salvini amenaza con cerrar los aeropuertos a los refugiados que regresan de Alemania. A pesar del tratado de Dublín que permite reenviar a los inmigrantes ilegales al país por el que entraron en la Unión Europea. Por otra parte, a mediados de septiembre el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, dijo que se había llegado a un acuerdo con Italia para devolución de solicitantes de asilo que se encuentran en la frontera de Alemania con Italia. Pero hasta la fecha este tratado no se ha firmado y, tal vez, no se firme.
Pero aún así, Francia está tratando de convencer a Italia de abandonar su “política de puertas cerradas”. El primer ministro francés, Edouard Philippe, le alienta a Matteo Salvini a que comience a trabajando en “la posición común de la Unión Europea” al asunto de la acogida de los inmigrantes. Probablemente, esto no funcione. Ya que todos recordamos el reciente conflicto entre Salvini y la administración del presidente francés, E.Macrón. A fines de agosto, Salvini criticó duramente a Macrón, calificándolo de “hipócrita” por rechazar a los inmigrantes mientras pontifica a otras naciones sobre la política de “fronteras abiertas”. Y agregó: ¿Es esta la Europa solidaria y que acoge de la que habla Macrón y los buenistas? Antes de dar las lecciones a los demás, invitaría al hipócrita presidente francés a reabrir sus fronteras y acoger a los miles de refugiados que había prometido recibir”.
En su torno, en junio el líder francés acusó a Salvini de “cinismo e irresponsabilidad”, después de que Italia decidiera cerrar sus puertos a los barcos de rescate humanitarios en el Mediterráneo. La semana pasada el ayudante de Macrón le acusó a Salvini que éste vivía de la crisis migratoria y bloqueaba todos los intentos de elaborar una política migratoria común de la UE.
Sin embargo, no puede decirse que Salvini no tiene aliados en París. Antes de viajar a Lyon, se reunió en Roma con la jefe del Frente Nacional, Marine Le Pen, quien había llegado a la conferencia sobre el Crecimiento económico y las perspectivas sociales en Europa de las naciones. La líder francesa de los ultraderechistas decidió unirse con Salvini para ganar las elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2019. Juntos pretenden llevar a cabo una ” la revolución del buen sentido” en la Unión Europea.
Hay que reconocer que la crisis migratoria está lejos de resolverse en casi todos los países de Europa. Y cada día éste solamente agudiza. Diariamente miles de refugiados de Oriente Medio y África penetran en la Europa próspera en busca de la vida mejor y más cómoda. Algunos países de la Unión Europea ya están tratando de resistir activamente, construyendo las cercas altas con alambre espinoso. Sin embargo, estos obstáculos ya no pueden detener los flujos migratorios.
Y no me gustaría que la crisis migratoria estuviera fuera de control y dañara de alguna manera a la comunidad europea, y finalmente, condujera a una división de la Unión Europea…

El juicio final está cerca. ¿Quién será el nuevo John Connor?

Hace unos días el mundo estaba al borde de una catástrofe terrible. Los EE.UU., Gran Bretaña y Francia atacaron los objetivos militares en Siria en respuesta a un ataque químico en la ciudad de Duma. En parte, esto se parece al sujeto de las películas ‘Terminator’ y ‘Terminator 2: el juicio final’ del director norteamericano James Cameron. Les recuerdo que los personajes de las películas intentan evitar una futura guerra nuclear en el mundo. Una inteligencia artificial de Skynet sin control, que dirige toda la potencia militar estadounidense, debe iniciar esa guerra al lanzar ataques nucleares contra Rusia que pueda contraatacar con su arma nuclear. Como resultado, 3 mil millones de personas morirán y el juicio final llegará.
Ese juicio final ya casi ha llegado el sábado pasado cuando los misiles estadounidenses, británicos y franceses se han puesto en marcha contra Siria. Estos países actuaron como Skynet. Estoy de acuerdo que ellos no participaron en ataques contra Rusia. Pero en Siria hay muchos militares rusos. Y Putin podría simplemente colocar su Fuerzas Armadas en una de las instalaciones afectadas. Esto les dió la oportunidad a los rusos contraatacar. Entonces, el juicio final sea. Parece que el hombre (el presidente estadounidense Donald Trump) quien mandó atacar no fuera una persona de carne y hueso sino que fuera un robot – terminator T-1000. Es que él puede tomar cualquier apariencia. No se puede explicar nada más el deseo maniático del líder estadounidense a iniciar nueva guerra mundial. The Wall Street Journal ha escrito que Trump consideró la posibilidad de atacar a los objetivos de Irán y Rusia en el territorio sirio.
No hay que pensar que una falta de participación del país en esa campaña militar se conserve la integridad y salve a la población. Los estados que no participan, solo aceptan su destino. A estos países, incluso España, les necesita el momento de convertirse en una especie de John Connor y salvar al mundo de una catástrofe inminente.