Trump recuerda el Holocausto pero se olvida de Europa

El 9 de mayo de 2018 el presidente estadounidense Donald Trump firmó la ley 447 o Justicia para Sobrevivientes no Compensados Hoy (JUST por sus siglas en inglés). Es interesante que se ocurrió al día siguiente después de la celebración en Europa del Día de la rendición de la Alemania nazi en 1945.
En su comunicado la Casa Blanca ha informado que la ley establece que se informen de las acciones de unos países en respecto de la gestión de bienes desde tiempos del Holocausto. El Secretario de Estado de los Estados Unidos tiene que informar al Congreso sobre la existencia de los bienes en 46 países a través de 18 meses. Si no se logra a encontrar a los herederos directos, los objetos serán entregados a las organizaciones que realizan investigaciones del Holocausto.
La ley 447 no menciona países específicos. Y la misma no les da ningún poder especial a los Estados Unidos. Sin embargo, esta ley causó la mayor reacción en Polonia. Uno de los fundadores del partido conservador y liberal polaco la Unión de la Política Real, el profesor de la Escuela Superior de Relaciones Internacionales y Estudios de América en Varsovia Stanisław Michalkiewicz dijo: “El 9 de mayo de 2018 Polonia finalmente perdió la Segunda Guerra Mundial … Los polacos tienen que pagar ahora 300 mil millones de dólares a los judíos por el hecho de que fueron asesinados por los alemanes”. Fue un grito del corazón en respuesta a la ley JUST. El presidente de Polonia, Andrzej Duda expresó el temor de que “esta ley fuera de cierta manera una amenaza que pudiera estar dirigida con respecto a Polonia”.
El siguiente paso de los EE.UU. que pueda complicar significativamente las relaciones de Washington y los aliados europeos, y esta vez con Varsovia. A pesar de todo, Polonia es uno de los principales promotores de los intereses estadounidenses en Europa, y después de Brexit se consideraba como el principal representante de los EE.UU. en la UE. Pero con tales asociados importantes los EE.UU. han estado dispuestos a enfrentarse por sus propias razones.
Un poco antes Washington abandanó el acuerdo nuclear con Irán y trasladó la embajada israelí de Tel Aviv a Jerusalén. Estas acciones del gobierno estadounidense (en concreto la situación relativa al Irán) provocaron las críticas y malentendidos de los socios norteamericanos en Europa. Sin embargo, la Casa Blanca no hace caso omiso de esto.
Todas acciones antes descritas del gobierno norteamericano se refieren en todo caso a Israel. Incluso ellas se realizan para satisfacer a la parte israelí. Y ¿por qué Trump está tratando de satisfacer a Israel? Puede haber varias respuestas. Y una de ellas puede ser que Donald Trump espera que estas acciones no se escapen al control de los clanes judíos de los EE.UU. y ellos ayudan a evitar el impeachment. El peligro de impeachment sigue siendo preocupar al presidente de los Estados Unidos y a todo el mundo. Los demócratas y una parte de republicanos están esperando a nuevas errores de Trump. Por eso, todas esas acciones están orientadas a la búsqueda de apoyo por parte de los Soros, los Rothschild, y otros representantes de una poderosa oficina de judíos en los EE.UU.
Resulta que Donald Trump tema perder su presidencia. Y todas estas acciones que son capaces de dañar a la seguridad europea y mundial, tienen por objeto mantener su puesto en la Casa Blanca. Es evidente que las actuales autoridades norteamericanas son más impredecibles lo que parecía a primera vista. Y en sus intereses personales puede seguir deteriorando las relaciones con socios a largo plazo.

Macron no se contenta con dominar solo Francia…

Quizás todos ya hayan notado que al llegar a la presidencia Macron se esfuerza con determinación ampliar su influencia política a toda Europa. Sus planes ambiciosos incluyen la creación de un superestado europeo bajo su propio liderazgo.
Emmanuel Macron está intentado tomar el control del Parlamento Europeo y crear el espacio político común de la UE que diluirá posteriormente los restos de la independencia de los países europeos. En caso de que el plan de Macron funcione, la UE se convertirá en el futuro en los ‘Estados Unidos de Europa’ controlados por París, mientras que no ha sido elegido por nadie para el cargo del líder de la Unión Europea.
Y sin embargo, es muy interesante ¿para qué Macron lo necesita o puede ser que alguien está detrás de esto? ¡Vamos a averiguarlo!
En primer lugar, a Francia le hace falta urgentemente dinero para sus ambiciosos programas económicos. Macron ha propuesto muchas veces un plan siguiente: la UE debería emitir las herramientas de deuda aseguradas por todos los países del bloque mientras que solo los Estados que tuvieran mayores necesidades podrían utilizarlas. De hecho, este esquema implica que los contribuyentes alemanes, italianos y españoles tendrían que pagar por cumplir las promesas dadas por Macron a los votantes franceses. No es sorprendente que A. Merkel se haya opuesto fuertemente esta propuesta, y por lo tanto, para resolver el problema, de alguna manera se vería obligada a aceptar el plan de Macron de saqueo alemán. Además, debido a los acontecimientos recientes, a Merkel ya no la han dejado de tomar en serio como uno de los principales políticos de la UE. Y en lugar de ello, el presidente francés busca las riendas del poder con el apoyo de las fuerzas políticas que quieran crear los ‘Estados Unidos de Europa’ de la Unión Europea.
La agencia Bloomberg ha informado recientemente que Macron no se contenta con dominar solo Francia y se prepara para asumir el control sobre toda Europa. Unos han empezado a comparando al presidente francés con Napoleón y han vaticinado que Macron tropiece con grandes obstáculos en la realización de sus planes.
Es que para conseguir el control sobre todas las estructuras de la Unión Europea el líder francés tiene que pasar a controlar el Parlamento Europeo. Este control le entregará la palanca de influencia sobre la Comisión Europea –una estructura que juega el papel del Gobierno de la UE. Además, Macron no quiere dejar su puesto presidencial y eso significa que tendrá que engañar al sistema político de la UE. Ya que ningún presidente y ningún primer ministro pudiera controlar al mismo tiempo todas las instituciones del poder de Europa.
Ahora el líder francés tiene todas las oportunidades para poner en funcionamiento sus planes ambiciosos. Ya ha contado con el apoyo de representantes del partido En Marche, que buscan en todos los países de la UE a unos candidatos que deseen hablar en nombre del movimiento Macron en las elecciones europeas. Además, esperan el apoyo de la “Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa”, una coalición transnacional de partidos liberales que apoyan la globalización y la centralización de la Unión Europea y tienen su propio grupo en el Parlamento Europeo. Y si esta coalición es lo suficientemente grande, entonces el presidente francés se acercará aún más a las reformas radicales en la Unión Europea y al control sobre el presupuesto paneuropeo y la política exterior.
Y todo parece tan bueno, pero este plan de ampliación de su influencia política a toda Europa tiene varios problemas. El primero es el problema de dinero. Macron es un ex banquero de negocios en Rothschild, y tiene conexiones serias en círculos financieros y recursos materiales muy grandes. Sin embargo, la compra masiva y la promoción de candidatos y diputados europeos requerirán grandes sumas. Un problema aún más importante es la resistencia de las élites políticas de los países de la UE que perderán toda su influencia política y económica. Las élites austriacas, húngaras, italianas y otras élites nacionales tratarán de impedir en gran medida a los candidatos de Macron, y en caso de peligro real de la federalización de la UE, la retirada de la Unión de unos países puede estar en la agenda.
En segundo lugar, ya he escrito que estos planes de Napoleón-Macron no coinciden con los planes de la élite política alemana. La Unión Europea no necesita un banquero ambicioso con los hábitos de Napoleón, lo que significa que el nuevo gobierno alemán buscará y sin duda encontrará las palancas políticas y administrativas necesarias para reprimir los intentos de Macron de poner el Parlamento Europeo bajo su control. La única manera de evitar una dura confrontación franco-alemana, que puede destruir a la Unión Europea, es lograr un compromiso entre Berlín y París. En general, todavía es difícil decir si el líder francés tendrá éxito o Europa ganará las fuerzas que defienden la preservación de los estados nacionales en su forma actual. Pero todas estas acciones de Macron, que, por supuesto, pueden llevar al colapso de la Unión Europea, son muy alarmantes y es necesario tomar unas medidas. Antes de que sea tarde …

El año 2018 – un año difícil para la Unión Europea (#UE)

A finales de 2017 podemos decir que la UE tiene una tendencia a desintegrarse. Y no depende de los procesos relacionados con Brexit y crisis catalana en España.
En primer lugar, bajo la amenaza está la estabilidad de la situación política interna en Alemania, así llamado un “motor” de la UE, donde después de las elecciones en septiembre en Bundestag durante 4 meses las conversaciones sobre una coalición del gobierno primeramente se reanudaron y después se fracasaron. Al principio del año 2018 la CDU/CSU y el SPD han comenzado una nueva ronda de las negociaciones, siendo designado una fecha límite para el 1 de abril, después de la cual se necesita decidir este problema definitivamente. Pero es que según las encuestas de opinión pública, una nueva votación entre los demócratas cristianos y los socialdemócratas llevará al mismo punto muerto que fue en septiembre. Pues esa misma gran coalición dirigía durante dos últimos períodos de gobierno de Angela Merkel como la canciller federal. Pero en el año 2017 los socialdemócratas llegaron a un punto muerto y negaron a colaborar con la CDU/CSU. Y ahora otra vez cambiaron su opinión. El 21 de enero su posición final debe resolverse mediante un congreso extraordinario del partido del SPD en Bonn.
Al mismo tiempo, es fácil notar una división de las élites occidentales y sus luchas internas. Después de todo, Europa todavía no es soberana y es una zona real de influencia de EE.UU. que realizan su control a través de las instituciones de la OTAN y el Consejo de Europa.
En segundo lugar, la llegada al poder del presidente francés Emmanuel Macron en la primavera del 2017 ha cambiado el énfasis en la misma política europea y la perspectiva. El liderazgo económico de Alemania, especialmente en las condiciones de inestabilidad permanente en ese país, amenaza a convertirse en militar. Y pasa a Francia, como la única potencia europea nuclear. Además, debido a unas ambigüedades en la política, las posiciones de Merkel, contra la cual jugaban abiertamente los círculos influyentes conceptuales y de negocios relacionados con la familia Rothschild cuyo candidato es Macron, se han disminuido rápidamente y de manera drástica.
Es preciso recordar los acontecimientos en Cataluña que son una parte de este escenario que George Soros reveló en un conflicto del proyecto de los eurobonos. Entonces se dijo que Alemania debía consolidar y hacerse cargo de todas las deudas, o disolver la UE. Es significativo que los estudios de los analistas del Ministerio de Defensa alemán han señalado que en 3 de los 6 escenarios del desarrollo de la UE no hay un futuro común para la UE y ésta debe desintegrarse.
A pesar de que, a su vez, el precedente catalán ha mostrado que la oligarquía mundial encabezada por los Rotschild no está en contra de una Europa unida, pero quieren ampliar su control sobre el proceso de integración.
A principios del año Bruselas ha tenido que resolver una serie de problemas políticos internos, incluido el problema de la migración, sobre el cual Francia y varios países de Europa occidental y central ya han empezado a endurecer las condiciones. Incluso Alemania que siempre ha recibido refugiados con gusto y ha prestado asistencia, está preocupada ante la posibilidad de aceptar a mucho más de los refugiados debido a nuevas reglas de alojamiento en la UE. Y por eso ella pide a la UE a frenar el flujo masivo de refugiados.
Además, el problema de Brexit es urgente y grave. A pesar de que la UE y Gran Bretaña pudieron ponerse de acuerdo durante la primera fase de las negociaciones, ahora pasan a la segunda etapa. Ellos tendrán que resolver el problema de la gestión de las fronteras de Irlanda que forma parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y definir el estatuo de unos 3.5 millones de los especialistas extranjeros que están viviendo y trabajando ahora en el territorio británico.
Y se puede decir que actualmente la Unión Europea está sufriendo una crisis política, social y económica. Y la UE tiene que superar un año muy difícil, porque el mismo determinará su futuro. Como resultado, la salida de la UE de la crisis actual es uno de los mayores problemas que enfrentan la Unión, sus ciudadanos y las instituciones, líderes y políticos.

2018 is a difficult year for the #EU

By the end of 2017, we can say that the EU had a tendency to disintegrate. And it’s not connected only with Brexit and the Catalan crisis in Spain.
First of all, the stability of the internal political situation is again under threat in the so-called “motor” of the EU – Germany, where during four months the talks on the government coalition following the results of the September elections to the Bundestag first renewed, but then again failed. And although in early 2018 the CDU / CSU and SPD started a new round of negotiations, it is still designated “deadline”, April 1. But the problem is that according to public opinion polls, a new vote between Christian Democrats and Social Democrats will lead to the same impasse as in September. After all, it was this “big coalition” that rules in Germany for two of the three terms of Angela Merkel as federal chancellor. But in 2017, the Social Democrats rested and refused to cooperate with the CDU / CSU. And now they changed their minds again.
At the same time, it is easy to see behind these vicissitudes the same split of the Western elites and their internal struggles. After all, Europe is still fundamentally not sovereign and is the actual sphere of influence of the United States, which exercises control through the institutions of NATO, and the Council of Europe.
Secondly, Emmanuel Macron, came to power in the spring of 2017 in France, changed the emphasis in the most European policy and perspective. Economic leadership of Germany, especially in the conditions of constant instability in this country, threatens to transform into a military one. And go to France as the only European nuclear power. In addition, because of numerous ambiguities in politics, Merkel’s position, openly played by influential conceptual and business circles related to the Rothschild clan, whose promoter is Macron, is rapidly and sharply weakened.
Let us remember the events in Catalonia – a part of this scenario, discovered by George Soros in his time around the Eurobond project: then it was said that Germany either should consolidate and assume all European debts, or dissolve the EU. It is indicative that recent studies by German defense ministry experts have revealed that in three of the six scenarios for the development of the situation in the EU there is no “common future” for Europe, and it will collapse.
Although, in turn, the Catalan precedent has clearly shown that the global oligarchy headed by the Rothschilds is not against a single Europe, but for expanding its own control over integration processes.
In the beginning of the year, Brussels has to resolve a number of internal political issues, including the migration problem, which France and several countries of Eastern and Central Europe have already tightened control over. Even Germany, which willingly welcomed refugees and helped them, is concerned about the possibility that because of the new rules for granting asylum in the European Union, Germany had to accept many more migrants. And that is why he asks the EU to stop this mass flow of refugees.
In addition, the problem of Brexit is quite acute. Despite the fact that the EU and the UK were able to agree in the first phase of the negotiations, they are now moving to the second phase, within which they will have to resolve the problem of regulating the border between the remaining part of the European Union, Ireland and the part of the United Kingdom, Northern Ireland, the status of three with a small million foreign professionals who currently live and work in the British territory.
And we can say that at the moment the European Union is clearly facing a political, social and economic crisis. It has to overcome a very difficult year, because this year will determine its future. As a result, the EU’s exit from the current crisis is one of the biggest issues facing the union, its citizens, institutions, leaders and politicians.