Italia está en la misma fila con Turquía y Corea del Norte

El 19 de mayo el Ministerio del Interior de Italia ha prometido aprobar un nuevo decreto sobre inmigración, que prevé cerrar oficialmente los puertos italianos para los barcos que rescaten inmigrantes en el Mediterráneo y desembarquen en Italia. Salvini quiere favorecer las repatriaciones y les multar con hasta 50.000 euros. Y aunque estas medidas violan los derechos humanos que figuran en la Convención de las Naciones Unidas, Salvini ya ha dicho que su decreto nadie lo va a parar.
Así, a pesar de todos los intentos de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de pedir a Italia que cancele esa ley y declarar que esta iniciativa“representa otro intento político de criminalizar a los actores humanitarios que prestan servicios de salvamento que son indispensables para proteger la vida y la dignidad de los seres humanos”, el ministro del Interior italiano Matteo Salvini ha prometido el decreto antes de las elecciones europeas de esta semana. En su defensa, el gobierno italiano ha declarado que Turquía y Corea del Norte también están castigando a aquellos que violen las fronteras, pero Italia solo tiene multas en su código legal que han sido actualizadas.
“La ONU debería esforzarse por la situación humanitaria de emergencia en Venezuela, y no en la campaña electoral en Italia”, dijo el Ministerio del Interior italiano en respuesta a los reclamos de los representantes de las Naciones Unidas.
Les recuerdo que en las elecciones europeas los partidos nacionalistas y opuestos a la inmigración esperan aumentar de forma considerable su presencia en el Parlamento Europeo. Por ejemplo, la popularidad de la Liga de Salvini ha aumentado notablemente gracias a su política antiinmigrante que la trataba de imponer a otros países. Así, días atrás, en Milán, Salvini encabezó un acto de campaña con representantes de la ultraderecha de la región, que en el Parlamento Europeo integran una misma bancada, Europa de las Naciones y las Libertades. Junto con una decena de dirigentes, entre ellos la francesa Marine Le Pen y el holandés Geert Wilder, el líder italiano les prometió a los votantes: “Si hacen que seamos el primer partido en Europa, la política antiinmigrantes la llevamos a toda Europa y aquí no entra uno más”. Wilders afirmó: “Necesitamos más Salvinis en Europa”.
El líder de la Liga es un político más escandaloso en Europa en los asuntos de la inmigración. Los representantes discutieron con Francia y la Comisión Europea sobre muchos asuntos e ignoraron repetidas veces las demandas de Bruselas en los asuntos de presupuesto e inmigración. Pero nunca cambia nada.
Cabe señalar que el proyecto de Salvini de multar a rescatistas de inmigrantes plantea un alto riesgo de la inundación de los barcos y la muerte de las personas durante un peligroso cruce a través del Mediterráneo. Además, las políticas migratorias restrictivas aumentan la vulnerabilidad de los migrantes y da lugar a la trata de personas. A pesar de esto, Salvini, que está tratando de obtener el apoyo de los votantes en la víspera de las elecciones europeas y que es un radical con los inmigrantes, quiere que se adopte su proyecto de ley de seguridad contra los inmigrantes a pesar de los derechos humanos internacionales y la decisión de la ONU. Todo esto nos muestra una vez más las serias contradicciones dentro de Europa, en las que la situación ha sido inestable últimamente.

La decisión está tomada. Solo nos queda esperar.

Últimamente las elecciones al Parlamento Europeo han sido un evento político popular, que llamó la atención no solo en Europa, sino en todo el mundo. Mi artículo podría perderse entre la multitud de los materiales dedicados a ese acontecimiento, porque en el espacio de información hay muchos artículos sobre las elecciones europeas. Y siendo la periodista, no puedo ignorarlo sin expresar mi opinión. En este sentido, querría presentarles mi artículo que me recuerda los artículos anteriores publicados en muchos periódicos europeos sobre este tema.
De hecho, la mayoría de colegas coinciden en que los resultados de las elecciones confirman la falta de consenso entre los europeos respecto al desarrollo de Europa. Por primera vez en 40 años los centristas (los partidos proeuropeos) perdieron la mayoría de sus escaños en el Parlamento Europeo. Pero se puede destacar que los resultados actuales no son peores para ellos. Las formaciones de derecha, de izquierda, populistas y Verdes aumentaron su presencia en la Unión Europea, y adoptaron la posición común con respecto a las cuestiones claves, como los refugiados, la amenaza terrorista, la política exterior y las comunicaciones internas. Estas elecciones llevaron a un parlamento fragmentado. Y ahora más fuerzas políticas podrán influir a la política de la UE.
En buena parte depende de las acciones activas de derecha y populistas que emprendieron una amplia campaña de información en su apoyo con miras a las elecciones. Quizás, la crisis política en Austria les haya impedido obtener mejores resultados. La crisis se inició justo antes de la votación. Al mismo tiempo, la campaña agresiva de las formaciones de extrema derecha alejó a la mayor cantidad del electorado y por eso la mayoría de los votantes votaron a favor de izquierdas y verdes, expresando su desacuerdo con la actual parte gobernante. Todo demuestra que los europeos están dispuestos a nuevas ideas y lo quieren pero no están listos a la revolución política.
En mis artículos anteriores he escrito muchas veces sobre los partidos de derecha y de euroescépticos, y aún simpatizo con ellos. Pero ahora estoy alegre de que las fuerzas políticas no tengan el control exclusivo del Parlamento Europeo. Al mismo tiempo, estoy preocupada de que los izquierdas y verdes formen una alianza con las fuerzas gobernantes, a las cuales se comprometen a enfrentar los euroescépticos y derechas. Y luego, supongo que no podamos esperar a unos cambios fundamentales que sean necesarios para la supervivencia de la Unión Europea. Esta situación contribuirá a una fragmentación de las fuerzas políticas al abordar las cuestiones fundamentales, y además, creerá las condiciones para debilitar los europeos.

¿Alemania elige a un camino independiente en la UE?

Con miras a las elecciones europeas, los países participantes de la UE tratan de decidir su futuro y determinar el camino que quieren seguir. Hasta ahora se han presentado repetidamente las razones de que los ultraderechas puedan obtener suficientes escaños y tomar liderazgo en la Unión Europea. Y todo esto tenía una explicación. Los líderes actuales de la UE tiran la toalla, y es un misterio lo que va a pasar…
Por ejemplo, resulta que Alemania ha optado por el unilateralismo y elegido un camino independiente en la UE. Tales países europeos como España, Francia, Polonia, Bélgica y Grecia han llegado a esta conclusión a tenor de las decisiones adoptadas recientemente por Alemania en materia de defensa, política energética, industrial o migratoria. Y las razones para tales suposiciones y esa preocupación no faltan.
En primer lugar, en enero pasado, resultó que Alemania quiso abandonar la Unión Europea. El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD, en alemán) amenazó con llevar a cabo una campaña para la salida del país germano del proyecto de integración europeo, el llamado “dexit”.
En segundo lugar, son las ideas originales del gobierno alemán sobre la política de migración: apertura de sus fronteras a migrantes y refugiados alterando con ello los acuerdos de Dublín y poniendo en jaque el sistema Schengen.
En tercer lugar, la decisión de Alemania de poner el veto a las exportaciones de armas a Arabia Saudí ignorando los efectos de esa decisión en la industria europea.
Otro motivo de preocupación sobre la independencia de Alemania para tomar decisiones dentro de la UE es la construcción del Gasoducto Nord Stream 2, con el que Alemania se proveerá directamente de gas ruso en perjuicio de los países que hasta ahora son tránsito.
También recientemente, se ha podido comprobar que las relaciones entre las principales fuerzas motrices de Europa, el llamado eje franco-alemán, se están deteriorando. Y podemos asumir que esto se debe a la falta de apoyo real de Alemania para las reformas propuestas por el presidente Emmanuel Macron, que, a su vez, debilita el propulsor europeo.
Pero sean cuales sean las decisiones de Alemania, aún mantiene su apuesta por una Europa con más capacidad de negociación y más presencia en el mundo durante mucho tiempo.
Como se dice, el tiempo lo dirá …

La nueva Europa de Macron. ¿A quién le importa?

La tensa situación política interna en Francia exige que el presidente galo, Emmanuel Macron, tome medidas para restablecer su autoridad. Y para hacerlo, intenta actuar no solo en beneficio de Francia, sino en interés de Europa en total. Pronto se celebrarán las elecciones en el Parlamento Europeo. Pero no sé, si ¿debería recurrir a medidas radicales y librarse de los países más débiles? Vamos a hablar de eso con más detalle.
Entonces, el presidente francés propuso una revisión del espacio Schengen para abordar el fenómeno migratorio, ya que Europa necesitaba proteger las fronteras. Según su opinión, la política migratoria de la Unión Europea dejó de funcionar…
Considera que los países, que no cumplan con las obligaciones de la distribución de los refugiados entre los países de la UE, tienen que abandonar el espacio Schengen. La razón de tal descontento de Macron radica en la política de los líderes de los países de Europa oriental (Hungría, Polonia, Eslovaquia, Chequia), y Austria e Italia, que no desean recibir a los refugiados llegados a Europa por las cuotas.
“Debemos revisar el espacio Schengen: todos los que quieran participar en él deberán cumplir una serie de obligaciones de responsabilidad (control riguroso de fronteras) y solidaridad (una misma política de asilo con las mismas reglas de acogida y denegación)”, escribe Macron.
“Necesitamos a Europa que proteja sus fronteras y las defienda. Es una Europa donde cada uno tiene derecho de asilo basado en la solidaridad entre los miembros de la UE. Los países que no demuestran bastante su solidaridad con Bruselas en los asuntos de la inmigración y se niegan a aceptar a los refugiados, deben ser excluidos del espacio Schengen”, dijo Macron.
Lo más probable es que esté tratando de distraer a todos de la situación política interna en el país, mientras intenta reunir a sus votantes antes de las elecciones al Parlamento Europeo y atraer a una parte del cuerpo electoral que duda y no apoya su programa europeo, considerando que éste sea demasiado transnacional. Después de todo, tal vez, Macron diera ese paso por alguna razón justo un mes antes de las elecciones paneuropeas, en las que su formación la República en Marcha podría perder en Francia a los derechas de la Agrupación Nacional.
¿O tal vez, este es un intento de disciplinar el resto de los participantes del proceso de integración europea y obtener una mayor solidaridad de ellos? Se plantea la cuestión lógica: ¿qué pasa si el plan de Macron se lleva a cabo? Supongamos que estos países sean expulsados ​​de la zona Schengen. Estoy segura de que no les gustaría. Y Bruselas obtendrá un grupo de países fuerte y unido, pero muy ofendido. Ellos puedan crear alternativa a la Unión Europea. Y otros jugadores serios que sueñan con sus órdenes en Europa, puedan beneficiarse de esta situación. No creo que el presidente francés no lo entienda. Y por alguna razón él declara sobre eso. ¿O puede ser, que Europa realmente necesita ser reformada? Pero en este caso, necesitamos nuevos líderes políticos. Y Macron no es adecuado para cumplir esa acción.
Permítame recordarles que, últimamente, Macron se ha vuelto a hablar sobre la “reestructuración” de Europa. Así, en marzo, hizo un llamamiento a la población de los países de la Unión Europea para “renovar” Europa, proteger los valores europeos y resistir la crisis. Haciendo este llamamiento, él aumenta la posibilidad de que las derechas ganen las elecciones en el Parlamento Europeo. Probablemente, Macron esté tratando de crear una imagen de un líder que pueda cuidar el futuro de la UE y la zona Schengen, en previsión del retiro de la política de la canciller alemana, Angela Merkel. Y por eso, la cuestión radica en la necesidad de este líder galo a nueva Europa…

¿Va a cumplir el Reino Unido la decisión de la Corte Internacional de Justicia?

La ONU, la OTAN, la Unión Europea, la OSCE y otras organizaciones… ¿Cuáles de estas organizaciones siguen siendo autorizadas en la arena internacional? ¿Qué opinión es más importante? ¿Cuáles recomendaciones y decisiones siguen siendo vinculantes? En el mundo contemporáneo los jugadores individuales más poderosos establecen las reglas de juego. Y aún la organización más fuerte como la OTAN depende en gran medida de Washington.
¿De qué se trata? Les recuerdo, que hace un mes la Corte Internacional de Justicia sentenció que el Reino Unido debía dejar de administrar Chagos, un archipiélago británico, y devolver a la República de Mauricio. Por consiguiente, la justicia histórica debe ser restablecida. Cabe destacar, que el archipiélago de Chagos era parte de la colonia británica de las Islas Mauricio, el Reino Unido retuvo el archipiélago luego de que Mauricio alcanzara su independencia en 1968. Posteriormente, la isla fue arrendada a los Estados Unidos para instalar la base aérea militar Diego García.
Otro tema que llama la atención es que durante la construcción de la base militar, la población autóctona de Chagos fue obligada a dejar su lugar de origen, en particular, a Seychelles y Mauricio. Más tarde, a ellos se les otorgó indemnización monetaria, pero tienen prohibido regresar a su patria.
Sin embargo, la decisión de la Corte tenía carácter de recomendación y esto será una de las razones principales por las que el Reino Unido no va a apresurarse a cumplirla. Expreso la opinión de que Londres nunca cederá estos territorios a Mauricio, aunque la mayoría de los países, excepto EE.UU., apoyaron la decisión. Los británicos no están acostumbrados a devolver todo lo que fue conquistado o recibido durante las guerras. El archipiélago de Chagos pasó a ser dominio del Reino Unido de Francia después de las guerras napoleónicas. La posición de Washington es clara. Existe el riesgo de perder la base militar que ha servido como punto clave para las campañas de bombardeos en Afganistán e Irak. No creo que eso pase. Los estadounidenses compren el acuerdo de los líderes de Mauricio para conservar su base militar. Y parece que no cueste mucho.
Por cierto, algunos británicos apoyan la decisión de la Corte Internacional de Justicia. Por ejemplo, el líder británico del Partido Laborista comparte la misma opinión. Y esto no es casualidad, ya que ese partido es de oposición. No vamos a olvidar que el Reino Unido tiene ahora un problema muy grave – el Brexit, y tiene muy poco tiempo para resolverlo.
Hoy en día, nada indica que la decisión de la Corte Internacional de Justicia sobre la devolución de las islas de Chagos a Mauricio por parte de Gran Bretaña se implementará. No sé lo que va a pasar…el tiempo dirá.

Como Alemania y los Estados Unidos discutieron…

Últimamente hemos escuchado sobre las tensas relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea. Y esta vez hemos observado la volátil situación en la Conferencia de Seguridad de Múnich, que se celebró del 15 al 17 de febrero de 2019.
El tema de preocupación en la conferencia fue el futuro de las relaciones transatlánticas, ya que Europa aspira a convertirse en una independiente de la influencia de Donald Trump. Sin embargo, ahora la UE no está en condiciones de hacerlo. Hoy en día, la Unión Europea se ve muy débil. La UE depende de los Estados Unidos en el campo de la economía y la seguridad, por eso es poco probable que pueda tomar el camino independiente. Además, la Unión Europea está pasando por un período muy difícil: la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, las elecciones anticipadas en España, la inestable situación en Francia…Por cierto, el presidente francés Emmanuel Macron se negó a venir a Múnich por la tensa situación en el país. Y por eso, Angela Merkel tuvo que responder por sí sola a las críticas de los Estados Unidos.
Les recuerdo que la política de Washington ha dejado de basarse en la protección de la unidad de los países occidentales. Al contrario, promueve la política de división. Los Estados Unidos de Trump ponen a Europa ante un serio dilema: encontrar la fuerza para convertirse en un jugador independiente, o convertirse en un juguete de los intereses extranjeros. Durante el gobierno de Donald Trump los Estados Unidos se consideran a Europa como un rival, y no como un socio. Así lo informó el vice presidente estadounidense Mike Pence en la conferencia, dando a entender que los EEUU siguen encabezados por el mundo occidental.
Angela Merkel tuvo que dar un discurso rígido, aunque fue el aliado fiel de Washington durante más de medio siglo en el continente europeo. Todo ello pone de relieve el estado negativo de las relaciones transatlánticas.
La canciller alemana criticó duramente las expresiones de Mike Pence. Por ejemplo, respecto al comercio declaró que estaba impresionada por las recientes acusaciones de la administración de Trump, que indicaban que los automóviles europeos representaban una amenaza para la seguridad nacional. “Si estos autos se convierten de repente en una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, nos parece espantoso. Todo lo que puedo decir es que estaría bien que consigamos llegar a verdaderas negociaciones”, afirmó Merkel durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. Además, criticó la ruptura del acuerdo entre los EEUU e Irán, la retirada de las tropas de Siria y Afganistán, y expresó su opinión, por supuesto, sobre el Nord Stream – 2.
Merkel había pronunciado un discurso que bien podría considerarse el mejor de su carrera. Su discurso recibió una ovación de pie. Tal vez, esta crítica a Donald Trump les gustara a los participantes de la conferencia.
Sin embargo, Trump utilizaba las garantías de seguridad en Europa como una ventaja, amenazando salir de la OTAN. En este sentido, Merkel expresó su apoyo a la alianza del Atlántico del Norte. “Necesitamos la OTAN como garante de nuestra seguridad”, declaró Merkel.
Ahora podemos decir con seguridad que las relaciones entre los países occidentales, en primer lugar, entre Alemania y los Estados Unidos, se están volviendo cada vez más complejas. No solo se refiere al hecho de que Washington está tratando de recuperar su liderazgo en la arena mundial, sino que los países líderes de la UE, Alemania y Francia, ya no pueden cambiar a Europa. El presidente galo tiene muchos problemas internos en su país, y la canciller alemana se está preparando para abandonar su cargo en el futuro próximo. Y el Brexit solo agrava el estado de asuntos en la Unión Europea.
Espero que la UE pueda resistir los desafíos y las críticas de la administración de Donald Trump, y no permita que los estadounidenses construyan una Europa nueva, intentando al mismo tiempo aislar a Alemania y Francia…

Francia e Italia: ¿77 mil millones de euros o las ambiciones políticas de Macron?

Francia retiró a su embajador de Roma, lo que representaba un gran paso y no garantizaba la normalización de las relaciones entre ambos países. La agencia Bloomberg dice que las relaciones varían de las malas a las tóxicas. La retirada del embajador es una de las medidas de destacarse a nivel internacional con vistas a las elecciones al Parlamento Europeo.

La actual intensificación del conflicto parece muy lógica, teniendo en cuenta las provocaciones del vice presidente del Consejo de Ministros italiano y líder del Movimiento 5 Estrellas Luigi Di Maio. Antes propuso imponer sanciones a Francia por la colonización de África. Además, el político italiano se reunió con los activistas de los “chalecos amarillos” en Francia.

Macron trata de consolidar su posición en Europa a través de ese comportamiento con respecto a los países asociados de la UE. También podemos recordar su negativa a participar en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Una de las razones fue el desacuerdo con Berlín por la construcción del gasoducto Nord Stream 2. Los EEUU también apoyan esa decisión y son los opositores principales del proyecto de energía. No hace falta recordar las reuniones conmovedoras de Trump y Macron, sus numerosos abrazos y besos. En noviembre pasado después del regreso de Francia Trump publicó un comunicado en Twitter: MAKE FRANCE GREAT AGAIN! (¡Que Francia vuelva a ser grande!). Por cierto, las acciones actuales de París con respecto a los socios nos recuerdan las acciones del actual propietario de la Casa Blanca.

El presidente francés trata de mejorar su imagen en el ámbito nacional con pasos tan decisivos. La economía francesa sigue debilitándose. La Comisión Europea ha reducido sus previsiones para el crecimiento del PIB en Francia este año de 1.6% a 1.3%. El partido de Marine Le Pen está por delante en las encuestas de opinión, y como resultado, la imagen de Macron fue atacada por los chalecos amarillos, que no permitían aumentar los precios del combustible e impuestos. Y aquí las acciones de Macron nos recuerdan las de su homólogo estadounidense.

El volumen total del comercio entre Francia e Italia llega casi a unos 77 mil millones de euros. Ahora las acciones de Francia no afectan la cooperación económica de ambos países. Pero puede ser temporal y la estrategia de dominación en Europa pueda llevar a las consecuencias imprevisibles.

Gracias al estilo atrevido de la presidencia y las ambiciones de Macron, Francia intenta de establecerse en la política mundial como una fuerza independiente. ¿Pero es esta fuerza tan independiente en realidad?

La política exterior común ya no existe en la UE …

La Unión Europea deja de ser centro de política mundial, lo que demuestra la crisis venezolana. El 3 de febrero expiró el ultimátum de las potencias europeas, Maduro se negó a convocar nuevas elecciones presidenciales y la Unión Europea no pudo reaccionar ante esta situación. Todos esperaban que la Alta Representante para la Política Exterior, Federica Mogherini anunciara de lograr un consenso sobre Venezuela, pero esto no sucedió. La reacción de Bruselas a la renuncia de Maduro a cumplir con este ultimátum se limitó a confirmar el acuerdo alcanzado en Bucarest: un grupo de contacto entre países europeos y latinoamericanos, con el objetivo de alcanzar en un período de 90 días una salida pacífica y democrática a la crisis en Venezuela mediante la celebración de elecciones presidenciales. El 7 de febrero la primera reunión se llevó a cabo en Montevideo.
Y aunque la mayoría de los países europeos firmó la declaración que buscaba reconocer a Juan Guaidó como mandatario interino, el gobierno de Italia impidió cumplir con la tarea hasta el final. Italia se negó a reconocer a Guaidó y vetó la declaración de la Unión Europea. Grecia apoyó esa decisión. No debería ser una sorpresa para todos. Y todo está claro: en el nuevo gobierno italiano lidera la coalición del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la ultraderecha Liga, que tiene su visión a los valores europeos básicos. Además, según el viceministro de Relaciones Exteriores, Manlio Di Stefano, tales acciones tienen por finalidad la injerencia en los asuntos internos de otro estado.Venezuela podría terminar como Libia, que se encuentra sumido en una grave crisis política y de seguridad desde la caída del régimen de Muamar Gadafi. “El mayor interés que tenemos es evitar una guerra en Venezuela. El mismo error se cometió en Libia y hoy en día es reconocido por todos. Debemos evitar que suceda lo mismo en Venezuela”, reclamó.
Es comprensible que el comandante Maduro está ideológicamente más cerca al líder del partido de izquierda radical de Grecia, Alexis Tsipras de cualquiera de los líderes de la Unión Europea.
Irlanda tampoco está dispuesta a reconocer a Guaidó como presidente de Venezuela, pero está a favor de celebrar elecciones libres y justas. Bélgica se unió a estos países y se abstuvo de realizar movimientos repentinos, con lo que el ministro de Asuntos Exteriores, Didier Reynders, declaró con cuidado sobre el “apoyo a Juan Guaidó en su misión de organizar nuevas elecciones libres y justas”.
Resulta que la política común europea, escrita en los documentos fundamentales de la Unión Europea, ha dejado de existir mientras los estados miembros tengan el derecho de veto. Las decisiones políticas europeas deben ser tomadas por consenso, pero unos países ahora impiden intensificar la influencia de la UE en la arena mundial. Es decir, a través de la crisis venezolana podemos ver que en la UE no hay un acuerdo entre los miembros de la UE, lo que significa que los países europeos actuarán solos… Como resultado, existe la amenaza del colapso de la Unión Europea. Pero me interesa, si ¿es esta Unión Europea que quisiéramos ver?
La situación en Venezuela incluso llevó a desacuerdos en España. Allí tampoco existe una unidad de opiniones sobre el reconocimiento del líder de la oposición venezolana como presidente del país. Así, el jefe del gobierno, Pedro Sánchez, criticó duramente a los líderes del partido de la oposición, Partido Popular, Pablo Casado, y al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que reaccionaron críticamente a las acciones del gabinete gobernante y no compartieron la posición de Don Pedro. No quisiera que este problema en España condujera a una crisis política, pronto podamos ver en la Unión Europea …

Tusk mandó Gran Bretaña al infierno

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha declarado que para los políticos que promovieron el Brexit sin tener siquiera un plan hay un lugar especial en el infierno. Sus palabras se citaron en el periódico británico The Guardian. Esas palabras figuran también en su página de Twitter.
Londres ha puesto en peligro la seguridad de toda la Unión Europea por su decisión de retirarse de la organización. Pero no creo que Tusk tuviera derecho a este tipo de expresiones. Tales acciones no solo contribuyen a resolver el problema de la salida, sino que agrava la situación en vísperas de las complejas negociaciones con Theresa May. Muchos políticos británicos destacados criticaron las palabras del ex primer ministro de Polonia.
Es muy difícil predecir cómo la situación evolucionará…Pero la pregunta irlandesa llevó al Brexit a un punto muerto.

Se repite la historia… ¿Qué le espera a Venezuela?

La situación en Venezuela sigue agravándose cada día. En los últimos años, la vida de venezolanos se caracteriza por el empeoramiento de la situación social y económica. La enorme inflación, la devaluación del bolívar y el desempleo masivo no contribuyen a un mejor nivel de vida en el país. En busca de una vida mejor cientos de miles de venezolanos emigran a los países vecinos, incluso Colombia, que hasta hace poco era aún menos próspera que Venezuela. Se puede decir, la población sobrevive en ese entorno.
Entonces, el 23 de enero en Venezuela se organizaron las manifestaciones públicas a propósito de la conmemoración del 61º aniversario del 23 de enero de 1958, cuando se produjo el derrocamiento del general Marcos Pérez Jiménez, líder del último gobierno militar que tuvo Venezuela. Durante una marcha de protesta, el presidente de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela y líder de la oposición, Juan Guaidó, se proclamó “presidente encargado” del país. Inmediatamente después de su anuncio, el jefe de la Casa Blanca reconoció oficialmente al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como “presidente interino” de Venezuela. Esto no es una casualidad. Quizás, sea provechoso para los EE.UU. Es fácil de controlarle y darle sus propios órdenes. Además, Guaidó tiene las relaciones estrechas con el gobierno estadounidense. No hay ningún secreto que en diciembre Guaidó viajó a la consulta en los EE.UU., Brasil y Colombia, y tomó su decisión de proclamarse presidente interino de Venezuela tras una conversación telefónica con el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, quién antes había prometido su reconocimiento por parte de Washington. Juan Guaidó estudiaba en una de las prestigiosas universidades estadounidenses, y su familia ahora vive en Florida.
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A su vez, la Unión Europea aumentó la presión contra Venezuela. Los líderes de Alemania, Francia, España y Reino Unido han dado 8 días al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para que convoque “unas elecciones libres y trasparentes”. Los líderes europeos consideran que el Parlamento de Guaidó es uno de los órganos legalmente elegidos en Venezuela. Muchos países de la UE y los EE.UU. llamaron las elecciones presidenciales del 20 de mayo 2018 falsificadas, y condenaron la inauguración de Maduro del 10 de enero. Más tarde, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no descartó una intervención militar de Washington en la crisis política en Venezuela.
Pero al mismo tiempo, no hay que olvidar que el presidente en ejercicio venezolano, Nicolás Maduro, tiene su parte de culpa. Durante su período del gobierno, Maduro llevó a su país a una terrible crisis económica. En la República se observa una enorme carencia de productos básicos, inflación elevada, pobreza y desesperanza, altas tasas de delincuencia, la emigración masiva de la población y las sanciones internacionales. Y esa crisis política, económica y social atribuyó a que el gobierno estadounidense actuara en sus propios intereses, interfiriendo en los asuntos internos de la República.
La historia contemporánea está plagada de ejemplos de la intervención de un estado fuerte o una coalición de estados en los asuntos internos de otro estado. Por lo general, nunca pasó nada bueno. Un ejemplo reciente fue la situación en Ucrania en 2014. En aquel momento también se planteó un ultimátum al actual gobierno, lo que dio lugar al cambio de un régimen totalitario con un toque de oligarquía a otro, al deterioro de las condiciones de vida de la población y al deterioro de la situación económica en el país. Y lo más importante, esto provocó la guerra interminable, a la cual el actual gobierno no puede o no quiere poner fin, y que se utilizará activamente en las próximas elecciones presidenciales.
Sin duda, la situación en Venezuela repita la de Ucrania, quiero decir, la posibilidad de que se libre una guerra civil. Pero no podemos esperar, que un cambio drástico del gobierno mejore la situación política interna. Quiero creer, si eso ocurre, solo pacíficamente: como resultado de las elecciones. Probablemente, el nuevo gobierno atienda principalmente las necesidades de sus patrocinadores, los Estados Unidos…